
Vaiana (Moana, 2026)
Duración: 115 min. País: Estados Unidos. Dirección: Thomas Kail. Guion: Jared Bush, Dana Ledoux Miller. Reparto: Catherine Laga’aia, Dwayne Johnson, John Tui, Frankie Adams, Rena Owen. Música: Mark Mancina. Fotografía: Óscar Faura. Productoras: Seven Bucks Productions, Walt Disney Pictures, FPC Production. Distribuidora: Walt Disney Pictures.
Disney vuelve a navegar por aguas conocidas. Apenas una década después del estreno del film animado, y con la reciente llegada de Vaiana 2 a la cartelera, el estudio apuesta ahora por el inevitable paso a la imagen real. Y, más que una apuesta creativa, esta estrategia huele a seguro en taquilla. A pesar de que a Disney estas revisiones le salieron caras en el pasado, aunque títulos como Aladdin o La bella y la bestiafuncionaron en números, su impacto artístico fue más bien discreto.
Por eso, el gran acierto de esta nueva Vaiana consiste precisamente en no inventar nada. La producción entiende que debe preservar el alma del original, no edulcorarla, y ofrecer al público exactamente lo que ya ama. Y lo consigue. La trama se mantiene intacta. Vaiana escucha la llamada del océano, cruza el arrecife de Motunui, y se enfrenta al semidiós Maui para devolver la prosperidad a su pueblo.
Pero si la historia es la misma, el envoltorio visual gana enteros. La fotografía de Óscar Faura, convierte al Pacífico en un personaje más, de presencia arrolladora. Las aguas turquesa que abrazan Motunui, los acantilados cubiertos de una vegetación casi mítica, y el siniestro resplandor del reino de los monstruos, adquieren una textura táctil que la animación, por mucho encanto que poseyera, no podría igualar. Cada localización parece esculpida por la leyenda. La luz dorada del amanecer sobre el arrecife, contrasta con la penumbra opresiva de las grutas submarinas. El océano, con esa inteligencia líquida que ya era seña de identidad de la original, se muestra aquí más vivo que nunca, meciéndose entre la calma y la furia, y recordándonos, que, en esta travesía, el paisaje no es un simple fondo, sino el verdadero latido geográfico de toda la épica.
En medio de tanta inmensidad, la actriz elegida para interpretar a Vaiana, la joven y casi desconocida Catherine Laga’aia, convence plenamente y apunta a promesa de futuro. Pero es Dwayne Johnson, en la piel de Maui, quien carga con el peso narrativo y se erige como el principal responsable de que el engranaje ruede sin tropiezos. El carisma del actor, su físico imponente y su vis cómica, encajan totalmente con el dios vanidoso que todos recordamos.
Vaiana resulta un filme refrescante, que mantiene un equilibrio soberbio entre humor, emoción y épica. Su ritmo nunca decae, ni da pie al más mínimo bostezo. Las canciones, aunque la versión doblada al español no alcance la altura de la original, se integran con tal naturalidad en la trama, que es imposible no terminar tarareándolas, igual que sucedió en el pasado. Disney ha comprendido muy bien, que, en este caso, la fidelidad es su mejor virtud. Y el resultado, sencillamente, funciona con total perfección.










