50 AÑOS
Julio 1976

Desfile inaugural del Festival de Olorón en 1976. EL PIRINEO ARAGONÉS
Jaca y Olorón, Olorón y Jaca en su hermanamiento que no es de ahora sino forjado a través de lazos espirituales e históricos que desde siempre unieron a las dos ciudades fraternas de uno y otro lado del Pirineo, han encontrado en sus Festivales Folklóricos Internacionales, un motivo actualísimo y vigente para expresar su confraternización y un medio maravilloso para comunicar a todos los pueblos del mundo ese espíritu fraterno y armónico en que simbólicamente se unen los cinco continentes, sin discriminación de razas, religiones, idiomas, ideologías ni telones creados por las grandes potencias para delimitar sus zonas de influencia, sin importar el aniquilamiento del alma, del espíritu del hombre, convertido en instrumento de sus egoísmos materialistas a costa muchas veces incluso del holocausto de sus vidas.
El folklore que conserva pura el alma de los pueblos, es un medio de expresión maravilloso en el que se unen los corazones y donde se muestra hasta la saciedad que el hombre es bueno y busca a través de éste medio de expresión la unión entre todos, que emana de los valores del espíritu conservados en las ingenuas y coloristas danzas y en la expresión musical de las mismas, llenas de pureza, que les une y funde en un auténtico y fraterno abrazo.
Por ello he pensado en más de una ocasión que la televisión, ese magnifico medio de difusión social que hoy penetra en todos los hogares del mundo, no ha sabido captar de modo fehaciente el espíritu de estos Festivales. Porque el Festival Folklórico no se halla solamente en los pabellones o en los recintos donde se exhiben los grupos de las diversas nacionalidades entre los aplausos de quienes contempla hermoso espectáculo multicolor universal de las rítmicas y bellas actuaciones de los grupos. El alma del Festival hay que captarla en la calle, en esa mezcla abigarrada y sonriente de los diversos grupos entre sí y con el pueblo; en esas expresiones de confraternidad de un laosiano con un blanco de occidente o de las orillas del Volga, o con un negro, sean del país que fueren; en el anecdotario humano que se sucede, de cordialidad y amor fraterno, al contacto entre sí de los componentes de los diversos grupos participantes (…)