Suede protagonizó este viernes una de las jornadas más intensas y eléctricas vividas en el escenario flotante de Lanuza. La mítica banda británica, liderada por Brett Anderson, ofreció un concierto repleto de clásicos, pero muy alejado de cualquier ejercicio de nostalgia, y confirmó el excelente momento creativo y escénico que atraviesa desde su regreso hace más de una década. Nacho Vegas abrió la noche con otro concierto sobresaliente, en el que presentó su último trabajo, Vidas semipreciosas, y recuperó canciones de distintas etapas de una trayectoria que lo mantiene como una de las voces más personales de la música española.