El nuevo órgano de coordinación impulsado por el Departamento de Acción Social reúne a las principales entidades del tercer sector para detectar necesidades, coordinar recursos y promover proyectos comunitarios

Reunión constitutiva de la Mesa de Inclusión Social de la Jacetania, en una imagen proporcionada por la institución comarcal.
La vivienda se ha consolidado como la principal preocupación compartida por las entidades sociales que trabajan con colectivos vulnerables en la Jacetania. Las dificultades de acceso al mercado del alquiler, el encarecimiento de los precios y la escasez de vivienda disponible están cronificando situaciones de exclusión y dificultando que muchas personas puedan desarrollar un proyecto de vida autónomo, según se puso de manifiesto en la reunión constitutiva de la Mesa de Inclusión Social impulsada por el Departamento de Acción Social de la Comarca.
Este nuevo órgano nace con vocación de convertirse en un espacio estable de coordinación entre la administración comarcal y las entidades del tercer sector para detectar las principales necesidades sociales del territorio, compartir recursos, favorecer el trabajo en red e impulsar proyectos de intervención comunitaria que permitan ofrecer una respuesta más eficaz a las personas en situación de vulnerabilidad.
“Queríamos crear un espacio estable de coordinación con objetivos muy concretos centrados en la detección de las necesidades sociales del territorio, especialmente en las situaciones de exclusión y vulnerabilidad”, explica la técnica del Servicio Social de Base de la Comarca de la Jacetania, Silvia Seral. El propósito, añade, es “coordinar actuaciones entre la administración comarcal y las entidades sociales, favoreciendo el trabajo en red para optimizar los recursos existentes e impulsar proyectos de intervención comunitaria”.
La convocatoria reunió a representantes de las principales entidades sociales que desarrollan su labor en la comarca. Participaron organizaciones especializadas en salud mental, como ASAPME y Arcadia; entidades dedicadas a la atención de personas con diversidad funcional, como Atades y Valentia; recursos de referencia como Cáritas y Cruz Roja; Apip-Acam, que trabaja con personas solicitantes y beneficiarias de protección internacional; y la Fundación Thomás de Sabba, centrada en actuaciones vinculadas a la erradicación del chabolismo y la infravivienda. Asimismo, está prevista la incorporación de Cruz Blanca, a través de su proyecto O’Cambalache, especializado en la atención a víctimas de trata con fines de explotación sexual.
Durante el encuentro, todas las entidades coincidieron en señalar que el acceso a una vivienda digna constituye la base sobre la que pueden construirse con garantías los procesos de inclusión social y laboral. La falta de oferta residencial, el incremento de los precios del alquiler y la escasez de vivienda social dificultan la eficacia del resto de recursos de acompañamiento y están agravando situaciones de vulnerabilidad que, en muchos casos, terminan prolongándose en el tiempo.
La movilidad en el medio rural fue otro de los asuntos que centró el debate. Salvo el valle del Aragón, buena parte de los municipios de la Jacetania presentan importantes dificultades para acceder mediante transporte público a los recursos especializados, concentrados principalmente en Jaca. Esta circunstancia limita el acceso de muchos vecinos a servicios básicos y constituye otra de las barreras que las entidades consideran prioritario abordar.
La valoración de este primer encuentro fue muy positiva. “La participación ha sido muy satisfactoria y agradecemos la motivación mostrada por todas las entidades para conformar este grupo de trabajo e impulsar proyectos comunes dirigidos a estos sectores de población”, señala Silvia Seral.
Tras esta primera reunión, la Mesa de Inclusión Social comenzará su actividad de forma inmediata con una nueva sesión de trabajo prevista para la próxima semana. Además de mantener la vivienda como principal prioridad, el grupo abordará otras líneas de actuación relacionadas con el empleo, la formación y el voluntariado, con el objetivo de reforzar la coordinación entre administraciones y entidades sociales y ofrecer una respuesta más cercana y eficaz a las necesidades del territorio.
