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La conmemoración, instaurada por la Dirección General de la Policía en 2024, recuerda cada 16 de junio a los 188 miembros del cuerpo asesinados por el terrorismo y toma como referencia el asesinato de la inspectora jefa María José García Sánchez a manos de ETA en 1981

El subdelegado del Gobierno en Huesca, José Carlos Campo, y el jefe superior de Policía de Aragón, José Ángel Sanz, pasando revista a la formación en la plaza de la Catedral. EL PIRINEO ARAGONÉS

La plaza de la Catedral de Jaca acogió este miércoles, por primera vez, el acto institucional de conmemoración del Día de las Víctimas del Terrorismo en la Policía Nacional, una jornada dedicada a preservar la memoria de los 188 miembros del cuerpo asesinados por distintas organizaciones terroristas entre 1968 y 2015 y a reconocer el sufrimiento de los agentes heridos y de sus familias. La ceremonia reunió a representantes de las administraciones públicas, mandos policiales y militares, así como miembros de las fuerzas y cuerpos de seguridad españoles y franceses, en un homenaje marcado por el recuerdo, la gratitud y la defensa de los valores democráticos.

El acto estuvo presidido por el subdelegado del Gobierno en Huesca, José Carlos Campo Subías, acompañado por el jefe superior de Policía en Aragón, José Ángel Sanz Cejudo, y el comisario jefe provincial de Huesca, Luis Fernando Ascaso Cornago. Entre los asistentes se encontraban también el alcalde de Jaca, Carlos Serrano; el delegado territorial del Gobierno de Aragón en Huesca; la presidenta de la Comarca de la Jacetania; representantes de la Guardia Civil, el Ejército, la Policía Local, la Policía Nacional francesa, la Gendarmería y diversas autoridades civiles, militares y eclesiásticas.

La ceremonia comenzó con la interpretación del himno nacional y la revista a la formación integrada por agentes de la Policía Nacional destinados en Jaca y una representación de la Policía Local. La imagen de los uniformados frente a la fachada románica de la Catedral aportó solemnidad a un acto que, pese a su reciente creación, aspira a consolidarse como una de las principales citas institucionales del cuerpo junto a la celebración de su aniversario y la festividad de los Santos Ángeles Custodios.

Tras la revista a las fuerzas participantes tomó la palabra el comisario jefe provincial de Huesca, Luis Fernando Ascaso, quien recordó que España ha padecido durante décadas “la barbarie terrorista”, una lacra que ha dejado una huella imborrable en la memoria colectiva y cuyos efectos siguen presentes mucho tiempo después de haber cesado la actividad criminal.

“Esta amenaza generó y genera en la sociedad unos daños humanos irreparables, tanto físicos como psicológicos, no solo entre las víctimas y sus entornos familiares, personales y profesionales, sino también en el conjunto de la sociedad española”, señaló. Asimismo, recordó que las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado, encargadas de proteger los derechos y libertades de los ciudadanos, han sido uno de los principales objetivos del terrorismo tanto dentro como fuera del territorio nacional.



Ascaso puso rostro humano a las cifras al recordar que los 188 policías nacionales asesinados entre 1968 y 2015 fueron “hombres y mujeres, hijos e hijas, madres y padres, hermanos y hermanas”, a los que se suman decenas de agentes heridos y familias marcadas para siempre por la violencia terrorista. “Su dolor continúa presente en nuestra institución y en la memoria colectiva de nuestra sociedad”, afirmó.

El comisario defendió la necesidad de mantener vivo el reconocimiento público a quienes sufrieron el terrorismo y quiso extender ese homenaje a todas las víctimas, independientemente de su profesión o condición. Recordó que policías nacionales, guardias civiles, policías locales y autonómicos, militares, jueces, periodistas, empresarios, trabajadores, representantes públicos y ciudadanos anónimos fueron atacados por representar los valores de libertad y convivencia que pretendían destruir las organizaciones terroristas.

“La sociedad española tiene contraída con todas ellas una deuda permanente de gratitud y una obligación ética de reconocimiento”, manifestó, antes de asegurar que la Policía Nacional no olvidará nunca a quienes fueron asesinados “en defensa del bien más preciado que tenemos: la libertad”.

Autoridades y formación al comienzo del acto; intervención del comisario, jefe provincial de Huesca, Luis Fernando Ascaso, y ofrenda en homenaje a los integrantes de la Policía Nacional fallecidos en acto de servicio. EL PIRINEO ARAGONÉS

Una jornada creada para preservar el recuerdo

La conmemoración del Día de las Víctimas del Terrorismo en la Policía Nacional fue instaurada oficialmente por la Dirección General de la Policía en enero de 2024. La fecha elegida, el 16 de junio, recuerda el asesinato en 1981 de la inspectora jefa María José García Sánchez en Zarauz a manos de ETA.

María José García tenía entonces 23 años y pertenecía a la primera promoción de mujeres inspectoras del antiguo Cuerpo Superior de Policía. Su muerte la convirtió en la primera mujer policía asesinada por la organización terrorista y en uno de los símbolos de la lucha de las fuerzas de seguridad frente al terrorismo. Desde 2024, su recuerdo sirve de referencia para una jornada que se celebra simultáneamente en toda España y que busca preservar la memoria de quienes dieron su vida al servicio de la sociedad.

La ofrenda floral constituyó el momento central del acto celebrado en Jaca. Tras la intervención del comisario provincial, las autoridades depositaron una corona de laurel junto a un monolito portátil instalado expresamente para la ceremonia. El gesto sirvió para rendir homenaje a los policías nacionales fallecidos en acto de servicio y simbolizó el compromiso institucional de mantener vivo su recuerdo.

Memoria, dignidad, justicia y verdad

El encargado de cerrar el acto fue el subdelegado del Gobierno en Huesca, José Carlos Campo, quien recordó el significado de una jornada concebida para mostrar reconocimiento, respeto y solidaridad hacia las víctimas del cuerpo y para reafirmar los principios de memoria, dignidad, justicia y verdad.

Campo evocó la figura de María José García Sánchez y recordó que su nombre forma parte de la lista de 188 miembros de la Policía Nacional asesinados por el terrorismo entre 1968 y 2015. Una cifra que, señaló, no refleja por sí sola el alcance de la tragedia, ya que detrás de cada atentado hubo familias y entornos personales que sufrieron las consecuencias de la violencia.

El subdelegado destacó además el papel desempeñado por las fuerzas de seguridad en la derrota del terrorismo. “No solo habéis sufrido el zarpazo terrorista, sino que también os habéis entregado en cuerpo y alma para conseguir el fin de esta lacra criminal”, afirmó dirigiéndose a los miembros de la Policía Nacional.

Según explicó, la combinación de investigación policial, trabajo constante y cooperación internacional permitió la detención y puesta a disposición judicial de centenares de terroristas. Un esfuerzo que resultó decisivo frente a ETA y que continúa siendo fundamental ante las amenazas actuales.

En este sentido, recordó que España mantiene desde 2015 el nivel 4 de alerta antiterrorista, un marco preventivo que implica medidas especiales de vigilancia y seguridad. Campo señaló que estas actuaciones contribuyen a reforzar la protección de los ciudadanos y a proyectar una imagen de país seguro, un aspecto especialmente relevante para ciudades con una fuerte vocación turística como Jaca.

La ceremonia concluyó con la interpretación del himno de la Policía Nacional y un mensaje compartido por los intervinientes: la obligación de mantener viva la memoria de las víctimas y de transmitir a las nuevas generaciones el significado de su sacrificio. La corona depositada junto al monolito recordó precisamente ese compromiso colectivo de no olvidar a quienes perdieron la vida defendiendo las libertades y el Estado de derecho. En palabras de Campo, una lección que la sociedad española ha aprendido a lo largo de décadas de lucha contra el terrorismo: “Juntos, todos los españoles, hemos sido capaces de derrotarlo”.

Intervención del subdelegado del Gobierno en Huesca, José Carlos Campo, y momento en el que se interpretó el himno de la Policía Nacional, coincidiendo con el final del acto. EL PIRINEO ARAGONÉS
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