
Fotografía de grupo de la quinta de 1976, en una imagen facilitada por los cincuentenarios..
El pasado sábado 13 de junio de 2026 se celebró un emotivo encuentro con motivo del 50.º aniversario de una promoción que compartió su etapa escolar en los colegios San Juan de la Peña, Escuelas Pías, Monte Oroel, Benitas y Santa Ana. Un total de 82 antiguos alumnos participaron en esta jornada tan especial, marcada por la alegría de los reencuentros, los recuerdos compartidos y la emoción de volver a verse medio siglo después.
Durante el evento, los asistentes rememoraron anécdotas, experiencias y momentos inolvidables de una etapa que dejó una profunda huella en sus vidas. La celebración estuvo amenizada por Sergio Palacín (DJ Pala), que contribuyó a crear un ambiente festivo y cercano, haciendo disfrutar a todos los presentes.
Uno de los momentos más emocionantes del día fue la proyección de un vídeo y el homenaje dedicado a los compañeros que ya no están entre nosotros: Marina Bandrés, Laura Arruebo, Fran Roca y Francisco González. Su recuerdo estuvo presente durante toda la celebración, en un acto cargado de cariño, respeto y gratitud, recordando que siempre seguirán formando parte de esta gran familia.
Los asistentes quisieron expresar un agradecimiento especial a la fotógrafa Lucía Lázaro, encargada de inmortalizar los momentos más significativos de este encuentro para el recuerdo. Asimismo, se reconoció la colaboración de los patrocinadores que hicieron posible la celebración: Autoescuela Pirineos, Bar Acherito, Manuel Bueno Experiencias, Peluquería Rasgos, Perfumería Gotta y Apartahotel Oroel.
Un agradecimiento muy especial fue dirigido también a las integrantes de la organización, cuya dedicación, ilusión, esfuerzo y muchas horas de trabajo hicieron posible que todo transcurriera de manera impecable. Gracias a su compromiso, los asistentes pudieron disfrutar de una jornada inolvidable que quedará para siempre en la memoria de todos.
Cincuenta años después, este encuentro ha demostrado que el paso del tiempo no borra los lazos forjados en la infancia y la juventud, sino que, en muchos casos, los fortalece y les otorga un valor aún más especial.
