
Fotografía de grupo de los participantes en la romería del Voto de San Indalecio. CARLOS VIERA
La Romería del Voto de San Indalecio volvió a congregar este domingo a numerosos fieles y representantes de pueblos de la Jacetania en el entorno de San Juan de la Peña, donde se renovó una de las tradiciones religiosas más antiguas y singulares del territorio. La jornada, marcada por el tiempo soleado y las elevadas temperaturas, transcurrió con una amplia participación de vecinos y devotos que acudieron para mantener vivo un compromiso que hunde sus raíces en la Edad Media.
La edición de este año tuvo además un significado especial al contar con la primera participación del nuevo obispo de Jaca, Pedro Aguado, quien presidió la eucaristía celebrada en el Monasterio Viejo de San Juan de la Peña. Junto a él estuvieron presentes el alcalde de Jaca, Carlos Serrano, y la presidenta de la Comarca de la Jacetania, Olvido Moratinos, entre otras autoridades y representantes institucionales.
La jornada comenzó en la pradera del Monasterio Nuevo con la recepción de las cruces parroquiales llegadas desde distintas localidades. Como marca la tradición, las cruces fueron recibidas por la de Botaya antes de iniciar la procesión, portando la imagen del santo, hasta el Monasterio Viejo. El recorrido estuvo acompañado por el canto de las letanías y por la presencia de los Danzantes de Santa Orosia, que volvieron a aportar solemnidad y colorido a una celebración estrechamente vinculada a la identidad histórica de la comarca.
En el interior del monasterio románico se celebró la misa solemne presidida por el obispo. El templo acogió a decenas de participantes en una ceremonia que combinó la dimensión religiosa con el valor patrimonial y cultural de una tradición que se mantiene viva más de ocho siglos después de su instauración.
Tras la eucaristía, los asistentes regresaron en procesión hasta la pradera, donde tuvo lugar la despedida de las cruces y el canto del himno. La convivencia continuó posteriormente con el tradicional reparto de torta, vino rancio y refrescos, antes de la habitual comida de alforja compartida por los participantes.
El Voto de San Indalecio tiene su origen en el siglo XII, cuando numerosos pueblos del entorno se comprometieron a acudir anualmente a venerar al santo. A lo largo de los siglos, la romería ha sobrevivido a despoblaciones, cambios sociales y transformaciones del territorio, conservando su carácter de encuentro colectivo y de expresión de pertenencia a una misma comunidad histórica.
Aunque el número de cruces participantes es hoy menor que en otras épocas, la celebración sigue manteniendo una notable capacidad de convocatoria y continúa siendo uno de los actos religiosos y populares más representativos de la Jacetania, reuniendo cada año a vecinos de diferentes localidades en torno a la memoria de san Indalecio y de San Juan de la Peña.












