Balance semanal del Servicio de Montaña de la Guardia Civil en el Pirineo aragonés

Rescate de un senderista de 49 años, vecino del Sobrarbe, que había caído al cauce del río Ara. GUARDIA CIVIL
Los especialistas del Servicio de Montaña de la Guardia Civil llevaron a cabo nueve intervenciones de auxilio entre el 1 y el 7 de junio en distintos puntos del Pirineo aragonés, con un balance de trece personas rescatadas. La mayoría de los incidentes estuvieron relacionados con caídas, lesiones durante actividades de montaña y problemas derivados de la sobreestimación de las propias capacidades, la falta de planificación o el agotamiento físico.
La primera actuación tuvo lugar el 1 de junio en el Coll de Siso, en la Sierra de San Chulián, dentro del término municipal de Benasque. Dos senderistas no pudieron continuar la ruta debido al cansancio y a una planificación insuficiente de la actividad, presentando una de ellas síntomas de deshidratación. El GREIM de Benasque, junto con la Unidad Aérea de Huesca y personal sanitario del 061, evacuó a ambos hasta la helisuperficie de Benasque. Se trataba de un hombre de 41 años y una mujer alemana de 30 años.
El 2 de junio se registraron tres rescates. El primero se produjo en el Camino de Santiago, entre Ascara y Santa Cilia, donde un peregrino de 75 años, vecino de Tarragona, sufrió una caída con contusiones y laceraciones. Fue evacuado por el GREIM de Jaca al Hospital de Jaca.
Ese mismo día, un senderista de 69 años, vecino de Pamplona, se luxó una muñeca tras sufrir una caída en la Faja de Canarellos, en el Parque Nacional de Ordesa y Monte Perdido. La intervención requirió la participación del GREIM de Boltaña, la Unidad Aérea de Huesca y un médico del 061, siendo trasladado posteriormente al Hospital de Jaca.
La tercera actuación del día tuvo lugar en el barranco de La Plañera, en Bielsa, donde un barranquista francés de 37 años sufrió una fractura de fémur tras saltar a una poza. Fue evacuado en helicóptero y trasladado posteriormente al Hospital de Barbastro.
El 5 de junio, los especialistas rescataron a un senderista de 49 años, vecino del Sobrarbe, que había caído al cauce del río Ara, en el término municipal de Aínsa. El accidentado presentaba heridas leves y fue trasladado a un centro sanitario para su valoración.
La jornada del 6 de junio concentró tres nuevas intervenciones. Dos senderistas lituanos, de 35 y 47 años, tuvieron que ser auxiliados en el GR-11, en el valle de Pineta, debido a agotamiento y deshidratación. Tras ser evacuados hasta el refugio de Pineta, continuaron por sus propios medios.
Poco después, el GREIM de Jaca intervino en la cara norte del pico Aspe para rescatar a un montañero zaragozano de 62 años que presentaba síntomas compatibles con un golpe de calor, entre ellos náuseas, vómitos y presión en el pecho. Tras ser evacuado a Jaca, fue transferido al helicóptero medicalizado del 112 para su traslado al Hospital Clínico de Zaragoza.
Ese mismo día, un senderista inglés de 65 años sufrió una fractura de tobillo durante el descenso desde el ibón de Batisielles hacia el aparcamiento de Estós, en Benasque. El GREIM lo evacuó por tierra hasta el centro de salud de la localidad.
El domingo 7 de junio se registraron tres nuevas actuaciones. La primera correspondió al rescate de un barranquista zaragozano de 23 años que sufrió un esguince de tobillo mientras descendía el barranco Viandico, en Fanlo. Fue evacuado en helicóptero hasta su vehículo particular.
Horas más tarde, dos barranquistas que realizaban el descenso del barranco Forcos, en Broto, solicitaron ayuda después de que uno de ellos sufriera una rotura de tobillo. Ambos fueron evacuados por medios aéreos hasta su vehículo. Los afectados tienen 41 y 45 años y son vecinos del Somontano y Zaragoza, respectivamente.
La última intervención de la semana tuvo lugar en el collado de la Maladeta, dentro del Parque Natural Posets-Maladeta. Un montañero francés de 47 años quedó enriscado en una zona abrupta y no pudo continuar la progresión. Tras ser localizado desde el aire, fue evacuado hasta la helisuperficie de Benasque, donde continuó por sus propios medios.
Desde la Guardia Civil se insiste en la importancia de planificar adecuadamente las actividades de montaña, consultar la meteorología, valorar con realismo las capacidades físicas y técnicas de los participantes y llevar el material adecuado para prevenir accidentes y situaciones de riesgo.
