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Las composiciones, elaboradas por una cuarentena de voluntarios, han incorporado el lema pontificio In illo uno unum y un pequeño papamóvil como guiño a la visita del Pontífice a España

La gran alfombra floral de la plaza de la Catedral, una vez finalizada, en una imagen facilitada por la Junta de Cofradías de la Semana Santa de Jaca.

Jaca ha celebrado este domingo la festividad del Corpus Christi con una de las jornadas más vistosas y participativas de su calendario religioso. La procesión eucarística ha recorrido las calles del casco histórico acompañada por centenares de personas y realzada por las tradicionales alfombras florales confeccionadas por voluntarios de las hermandades y cofradías de la ciudad, que este año han estado dedicadas al Papa León XIV con motivo de la visita que está realizando a España. La celebración ha combinado devoción, patrimonio, arte efímero y participación ciudadana en una mañana marcada por el color y la tradición.

Las dos composiciones florales se han instalado en los lugares habituales del recorrido. La principal, situada en la plaza de la Catedral, ha ocupado alrededor de setenta metros cuadrados, mientras que en la iglesia de Santiago se han dispuesto tres alfombras que aprovechan el trazado de los antiguos ábsides románicos dibujados sobre el pavimento, con una superficie conjunta cercana a los cincuenta metros cuadrados. Entre ambas han sumado unos ciento veinte metros cuadrados de decoración floral.

La alfombra de la plaza de la Catedral ha incorporado como elemento central el lema pontificio “In illo uno unum”, expresión procedente de san Agustín que puede traducirse como “En Aquel que es Uno, somos uno”. La frase, elegida por León XIV como lema episcopal y posteriormente papal, resume una idea de unidad y comunión entre los cristianos a partir de la figura de Cristo. Junto a ella, los autores de la composición han incluido un pequeño papamóvil blanco, convertido en uno de los detalles más curiosos y fotografiados de la jornada.

Las alfombras han sido elaboradas por unas cuarenta personas, más de una veintena de ellas en la plaza de la Catedral y el resto en la iglesia de Santiago. El trabajo ha comenzado al amanecer, aunque los diseños se habían preparado durante los días previos. Sobre grandes lienzos extendidos en el suelo se han perfilado los motivos decorativos que posteriormente se han rellenado con virutas de madera teñidas y pétalos de flores. Este año las composiciones han destacado por la abundancia de colores y elementos florales, con una custodia blanca realizada mediante pétalos frescos como uno de los motivos principales.

La tradición de las alfombras florales, impulsada en sus inicios por la Real Hermandad de la Sangre de Cristo e inspirada en celebraciones similares de localidades como Barbastro, Tamarite o Daroca, se ha consolidado como uno de los grandes atractivos de la jornada. Actualmente está coordinada por la Junta de Cofradías bajo la dirección de Pedro Larraz e Isidoro Raigón. Durante toda la mañana, numerosos vecinos y visitantes se han acercado hasta los mantos florales para contemplar de cerca los motivos representados y fotografiarlos antes del paso de la procesión.



Tras la eucaristía celebrada en la Catedral, la procesión ha iniciado su recorrido, encabezada por el pendón de la Real Cofradía de Santa Orosia y la cruz parroquial. A continuación, han desfilado las hermandades penitenciales, las hermandades de gloria, las entidades y asociaciones civiles, las delegaciones diocesanas y las hermandades sacramentales, seguidas por los niños y niñas que este año han recibido la primera comunión. Cerraban este primer tramo los bailadores infantiles del Grupo Folclórico Alto Aragón y los repatanes de los Danzantes de Santa Orosia, protagonistas de algunas de las imágenes más entrañables de la mañana.

El centro de la procesión lo ha ocupado la carroza del Corpus Christi, escoltada por los romeros del Cuerpo de Santa Orosia. Se trata del vehículo realizado por Modesto Quilis en 1916 para portar la histórica custodia de la Minerva, una pieza de plata fechada en 1575 que contiene el Santísimo Sacramento. La custodia ha sido transportada por los miembros de la Asociación Los Doce Apóstoles, manteniendo una tradición centenaria profundamente arraigada en la ciudad. Tras la carroza han marchado las autoridades religiosas, civiles y militares, cerrando una procesión que ha vuelto a convertir las calles de Jaca en un espacio de encuentro entre la fe, la tradición y el patrimonio cultural de la ciudad.

Elaboración de las alfombras de la iglesia de Santiago y de la plaza de la Catedral y paso de la custodia. PEDRO LARRAZ y EL PIRINEO ARAGONÉS
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