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Un equipo coordinado por Luis Alberto Hernando acompañó al deportista jaqués durante una exigente jornada de alta montaña

Marc Oller, junto al grupo de amigos que le acompañó, en la cumbre del Aneto. JORGE VIVO

Marc Oller Astort, vecino de Jaca y deportista con discapacidad visual, ha culminado uno de los mayores retos de su trayectoria personal y deportiva al alcanzar la cima del Aneto, la montaña más alta de los Pirineos con 3.404 m de altitud, y completar posteriormente el descenso esquiando junto a un equipo de amigos coordinado por Luis Alberto Hernando, varias veces campeón del mundo de trail running y miembro del GREIM de la Guardia Civil.

La expedición partió el pasado 31 de mayo desde el refugio de La Renclusa y afrontó una larga jornada de alta montaña marcada por las dificultades del terreno, la escasez de nieve en las cotas inferiores y el exigente Paso de Mahoma, la estrecha arista rocosa que precede a la cumbre. Oller permaneció durante buena parte del recorrido unido mediante cuerda a Luis Alberto Hernando, que actuó como guía principal.

El deportista jaqués explicó que la preparación comenzó meses atrás con entrenamientos específicos de resistencia y fuerza. “Tenía que exigirme al máximo y estar a la altura del esfuerzo que estaban haciendo todas estas personas para ayudarme”, señaló. La ascensión culminó con éxito y permitió además realizar el descenso esquiando desde la parte alta de la montaña, el objetivo que daba sentido al proyecto.

Más allá del desafío físico, Oller destacó el valor humano de la experiencia. “Ha sido una aventura en equipo. Yo aparezco como protagonista, pero ellos son quienes hacen posible que una persona dependiente pueda realizar algo así”, afirmó. Junto a Hernando participaron Nieves Hernández, Beatriz Usieto, Lorién Usieto, Juan Caballero, Iván Reguera, Jorge Vivo y Jesús Borau, entre otros integrantes del grupo. “Han estado allí, porque me aprecian y porque creían en el proyecto. Para mí era importante no fallarles y estar a la altura del esfuerzo que estaban haciendo”, reconoció.

Durante la jornada hubo momentos de gran dureza, especialmente en la subida final y en el largo regreso a pie por terreno pedregoso y abrupto. Sin embargo, el montañero asegura que la experiencia le ha reforzado personalmente. “Me da una confianza enorme saber que he podido hacerlo. Ahora afronto muchas cosas de la vida cotidiana con menos miedo”, explicó.



Instalado en Jaca desde 2015, tras perder progresivamente la visión a causa de una retinosis pigmentaria, Oller considera que el deporte ha sido una herramienta fundamental en su proceso de adaptación. “No hace falta subir el Aneto. Con salir al monte y disfrutar ya se puede ser feliz. Si esta historia sirve para animar a otras personas a intentarlo, habrá merecido la pena”, concluyó.


Este es el avance de un amplio reportaje que se publicará el próximo 19 de junio en las ediciones digital e impresa de El Pirineo Aragonés.

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