El primer osezno nacido en Aragón en los últimos cincuenta años ya tiene nombre. Se llama «Trepador», una denominación cargada de simbolismo que remite a una de las imágenes más llamativas captadas por las cámaras de fototrampeo: la de la cría ascendiendo por un árbol junto a su madre, Claverina, en los valles de Echo y Ansó. Pero detrás del bautizo hay también un componente humano. El nombre fue elegido por uno de los vigilantes de la Patrulla Oso del Pirineo aragonés con motivo de su jubilación, como reconocimiento a años de trabajo dedicados al seguimiento de esta especie en la montaña.