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La localidad reunirá este fin de semana competición, actividades populares y música en directo en la primera edición de esta cita nacional

Más allá de la competición, el Villanúa Bike Festival quiere consolidarse como una celebración abierta del mundo de la bicicleta. TURISMO VILLANÚA/YHABRIL MORO
Villanúa volverá a convertirse este fin de semana en escenario de referencia para el deporte de montaña con el estreno del Villanúa Bike Festival (VBF), una cita ciclista que nace con vocación de continuidad y con un formato inédito en España que combinará competición, pruebas de habilidad, actividades abiertas al público, gastronomía y música en directo.
La propuesta, impulsada por Turismo Villanúa, se celebrará los días 30 y 31 de mayo con una fórmula que aspira a reunir tanto a ciclistas experimentados como a aficionados y acompañantes, con el objetivo de convertir la bicicleta en el eje de una experiencia deportiva y social de fin de semana.
El elemento diferencial del festival será su formato competitivo, concebido para premiar al ciclista más completo. Los participantes que aspiren a la clasificación general deberán superar dos pruebas distintas y hacerlo, además, con la misma bicicleta, una exigencia técnica poco habitual que convierte el desafío en una prueba de versatilidad, resistencia y habilidad.
El gerente de Turismo Villanúa, Luis Poch, subraya que el planteamiento va más allá del componente puramente competitivo. “No solo se trata de una competición, se trata de una fiesta de la bicicleta para que jóvenes y adultos puedan engancharse y conocer esta disciplina”, destaca.
La competición comenzará el sábado con una prueba de Down Country de 30 km, con salida a las 10.00 horas. El recorrido combinará pistas forestales de ascenso, senderos de dificultad media, tramos boscosos y un largo descenso natural desde las inmediaciones del refugio de La Trapa hasta Villanúa. En el trazado se integrará además un sector cronometrado tipo Super-D, que permitirá bonificar a los corredores con mejores registros en la bajada.
La segunda jornada estará reservada para el descenso Super-D, de unos 9 km, aunque con una particularidad que refuerza el carácter singular del evento: los corredores deberán utilizar exactamente la misma bicicleta con la que participaron el día anterior y alcanzar el punto de salida por sus propios medios, sin remontes mecánicos ni asistencia externa.
El director técnico del festival, Guillermo Bogas, incide en esa singularidad. Según explica, el concepto y el diseño técnico del evento apenas tienen precedentes en el panorama nacional y responden a formatos que únicamente se han desarrollado en otros países. La intención es premiar no solo la potencia física, sino también la técnica, la capacidad de adaptación y la destreza global de cada participante.
Más allá de la competición, el Villanúa Bike Festival quiere consolidarse como una celebración abierta del mundo de la bicicleta. La zona del Pumptrack, donde se ubicará la meta, concentrará buena parte de la programación paralela del sábado por la tarde, con concursos, pruebas de habilidad abiertas a la participación popular, food trucks y ambientación musical con DJ.
Ese planteamiento responde a la voluntad de ampliar el alcance del evento y convertirlo en una propuesta atractiva también para quienes no compitan. Villanúa busca así reforzar su perfil como destino vinculado al deporte activo y a las experiencias al aire libre, recuperando además una cita específica dedicada al universo ciclista.
La localidad pirenaica ha construido durante años una identidad asociada a eventos deportivos de montaña y actividades de naturaleza, y ahora da un paso más con una propuesta que pretende diferenciarse dentro del calendario aragonés por su carácter innovador y experiencial.
Con esta primera edición, Villanúa no solo estrena una competición, sino un concepto que aspira a hacerse un hueco propio entre las citas deportivas del Pirineo.
