La campaña repartirá 50 carteles de gran formato y 2.500 octavillas en espacios púbicos y tendrá presencia en las redes sociales

Elena Izuel y Marta Moreno con el cartel que ilustra la campaña preventiva impulsada por el Ayuntamiento de Jaca. EL PIRINEO ARAGONÉS
El Ayuntamiento de Jaca ha reforzado su estrategia preventiva frente al vapeo con una nueva campaña de sensibilización dirigida especialmente a adolescentes, jóvenes y familias, ante el aumento del consumo y la persistente desinformación sobre los riesgos asociados a estos dispositivos. La iniciativa, impulsada desde el área municipal de Juventud en colaboración con el Programa Especializado de Adicciones, desplegará 50 carteles de gran formato, 2.500 octavillas y una campaña específica en redes sociales con un mensaje directo: vapear no es inocuo.
La acción responde a una preocupación creciente detectada tanto en el ámbito educativo como sanitario y preventivo. El consumo de vapeadores se ha extendido con rapidez entre la población joven, en muchos casos acompañado de una falsa percepción de seguridad favorecida por mensajes publicitarios, hábitos socialmente normalizados y un preocupante desconocimiento sobre la composición real de estos dispositivos y sus efectos sobre la salud.
La campaña fue presentada este martes por la concejal delegada de Juventud, Marta Moreno, y la psicóloga y técnico de prevención Elena Izuel Acín, quienes coincidieron en subrayar que el fenómeno ya no puede considerarse una cuestión marginal ni limitada a edades concretas. “Nos parece un tema muy importante por las cifras que se están dando entre los jóvenes y no tan jóvenes”, señaló Moreno, quien advirtió de que este consumo empieza a detectarse incluso en edades cada vez más tempranas.
La concejal situó el origen de esta iniciativa en el trabajo preventivo que desde hace tiempo se viene desarrollando en centros educativos, pero reconoció que la evolución del fenómeno ha obligado a intensificar la respuesta institucional. Según explicó, la información que manejan los servicios municipales revela que muchos adolescentes desconocen qué contiene realmente un vapeador y qué implicaciones tiene su uso continuado.
“No saben exactamente lo que se están metiendo en el cuerpo”, resumió, insistiendo en que parte del problema radica precisamente en esa falta de información. A juicio del Ayuntamiento, el reto pasa por actuar no solo entre los jóvenes, sino también entre familias y adultos, donde también persisten ideas equivocadas sobre estos dispositivos.
Datos alarmantes del vapeo entre los jóvenes
Los datos nacionales refuerzan esa preocupación. Según la encuesta ESTUDES 2023 del Plan Nacional sobre Drogas, un 54,6% de los estudiantes de entre 14 y 18 años reconoce haber probado el vapeo alguna vez, un porcentaje que evidencia hasta qué punto esta práctica se ha instalado en la vida cotidiana de los adolescentes.
Desde la perspectiva técnica, Elena Izuel incidió en que uno de los principales problemas es precisamente el relato de aparente inocuidad que durante años ha acompañado a estos productos. “Lo han vendido como vapor de agua”, explicó, cuando en realidad lo que genera el dispositivo es un aerosol que se introduce en el aparato respiratorio y deposita distintas sustancias químicas en los pulmones.
Ese matiz no es menor. Frente a la idea simplificada de una inhalación inocua, los vapeadores contienen nicotina —una de las sustancias con mayor capacidad adictiva—, además de compuestos como propilenglicol y glicerina vegetal. A ello se suman saborizantes diseñados para uso alimentario, cuyo comportamiento al ser inhalados sigue planteando incertidumbres desde el punto de vista sanitario.
Izuel recordó que una cosa es ingerir determinados compuestos y otra muy distinta inhalarlos de forma repetida. Ese proceso, además, implica el calentamiento del líquido y su transformación en aerosol, circunstancia que puede liberar metales tóxicos como níquel, plomo, zinc o cobalto, con exposición directa sobre el sistema respiratorio.
Aunque los efectos a largo plazo continúan siendo objeto de estudio —precisamente porque se trata de un producto relativamente reciente—, los profesionales sanitarios ya alertan de consecuencias a corto plazo claramente documentadas. Entre ellas se encuentra la EVALI, una lesión pulmonar asociada específicamente al consumo de vapeadores, además de problemas cardiovasculares, irritación respiratoria y otras alteraciones derivadas de la exposición continuada.
Durante la presentación también se recordó que el impacto resulta especialmente preocupante en población adolescente, ya que el desarrollo del cerebro y del organismo no concluye hasta aproximadamente los 25 años. Esa circunstancia convierte cualquier exposición prolongada a sustancias adictivas o potencialmente tóxicas en un factor de riesgo añadido.
Facilidad de acceso y normalización de su uso
El problema no se limita únicamente a la composición de estos dispositivos, sino también a su facilidad de acceso y a la normalización con la que se presentan. Desde el Ayuntamiento se alertó de que pueden adquirirse con relativa facilidad en distintos puntos de venta físicos, máquinas expendedoras o internet, lo que complica el control sobre el acceso de menores.
A ello se añade una característica especialmente preocupante desde el punto de vista familiar: su discreción. A diferencia del cigarrillo convencional, el vapeador no deja un olor persistente fácilmente identificable, sino aromas dulces o afrutados que pueden pasar desapercibidos o confundirse con otros olores cotidianos, dificultando que padres y educadores detecten su consumo.
Moreno advirtió incluso de la desinformación existente en algunos entornos familiares, donde todavía persiste la idea de que se trata simplemente de “vapor de agua” sin consecuencias relevantes. Esa banalización social explica, en parte, que algunos menores se acerquen a estos dispositivos con una percepción lúdica, desligada de cualquier conciencia de riesgo.
Otro de los factores señalados durante la presentación fue la influencia del entorno mediático y social. La exposición pública de deportistas de elite, creadores de contenido o figuras admiradas por adolescentes contribuye, según las responsables municipales, a proyectar una imagen de normalidad que dificulta el trabajo preventivo.
El mensaje implícito que reciben muchos jóvenes es que, si personas de referencia vapean sin aparente problema, el hábito carece de consecuencias significativas. Frente a ello, la campaña municipal busca precisamente desmontar esa percepción y devolver el debate al terreno de la salud pública.
Durante la presentación también se insistió en un aspecto menos visible pero igualmente relevante: el llamado vapeo pasivo. Desde el Ayuntamiento recordaron que quienes permanecen cerca de una persona que vapea también están expuestos a sustancias potencialmente nocivas, del mismo modo que ocurre con el tabaquismo pasivo.
En este sentido, se lanzó un llamamiento expreso a establecimientos hosteleros y responsables de espacios cerrados para que extremen el cumplimiento de la normativa, recordando que vapear en interiores está prohibido por ley. La colaboración del sector, consideran, resulta imprescindible para no reforzar la percepción de permisividad.
La preocupación institucional se ha intensificado en las últimas semanas tras distintos episodios que han puesto el foco sobre estos dispositivos. Entre ellos figura el caso ocurrido recientemente en Jaca, cuando varios menores precisaron atención sanitaria tras inhalar un vapeador que contenía THC, principal compuesto psicoactivo del cannabis, creyendo algunos de ellos que se trataba de un dispositivo convencional aromatizado.
Sin embargo, desde el Ayuntamiento insisten en que el debate no debe limitarse a situaciones excepcionales ni a dispositivos adulterados. El objetivo de esta campaña es abordar el fenómeno estructural del vapeo convencional y la falsa sensación de inocuidad que sigue acompañándolo.
El alcance de la campaña
La acción preventiva llegará a centros educativos, centros sanitarios, edificios públicos y otros espacios frecuentados por población joven y familias. Paralelamente, el Ayuntamiento reforzará la difusión digital mediante contenidos adaptados a Instagram, Facebook y TikTok, con el propósito de trasladar el mensaje allí donde se encuentra el público al que se dirige.
El trabajo preventivo, además, tendrá continuidad. Elena Izuel confirmó que las charlas en centros educativos continuarán, una línea de intervención que ha experimentado una creciente demanda durante los últimos meses. A ello se sumará, previsiblemente tras el verano, una acción divulgativa de mayor formato en el Palacio de Congresos dirigida al mayor número posible de escolares y familias.
Moreno quiso agradecer finalmente la implicación de los medios de comunicación, a los que atribuyó un papel fundamental para amplificar el alcance de la campaña y trasladar el mensaje preventivo también al entorno familiar. Porque, más allá del diseño gráfico o de la presencia en redes sociales, el reto de fondo sigue siendo el mismo: combatir la desinformación antes de que un hábito aparentemente banal se convierta en un problema de salud consolidado.
