
El diablo viste de Prada 2 (The Devil Wears Prada 2, 2026)
Duración: 119 min. País: Estados Unidos. Dirección:David Frankel. Guion: Aline Brosh McKenna. Novela:Lauren Weisberger. Reparto: Meryl Streep, Emily Blunt, Anne Hathaway, Stanley Tucci, Tracie Thoms, Tibor Feldman, Kenneth Branagh, Simone Ashley, Justin Theroux, Lucy Liu, Patrick Brammall, Caleb Hearon. Música:Theodore Shapiro. Fotografía: Florian Ballhaus. Productoras: 20th Century Studios, Sunswept Entertainment, Wendy Finerman n Productions. Distribuidora: Walt Disney Pictures.
Miranda Priestly, (Meryl Streep), regresa al trono de las revistas de moda casi 20 años después, con la secuela de la película de culto El diablo viste de Prada. Su planteamiento es seductor: la lucha de Miranda Priestly contra Emily Charlton, la exasistente, convertida ahora en ejecutiva rival, mientras ambas compiten por los ingresos que genera la publicidad, en medio de la decadencia de la prensa diaria, y la cercana jubilación de Miranda.
Casi siempre, las segundas partes suelen ser un engaño comercial, con la clara finalidad de volver a recaudar en taquilla, utilizando el señuelo de lo que ya funcionó, para luego defraudar al público estrepitosamente. Pero, en esta secuela, debemos afirmar que es más que un aprovechamiento del tirón. Posee personalidad propia, ya que realiza una áspera crítica del mundo en que vivimos. Por una parte, muestra la incómoda realidad del actual periodismo, algo que se desprende de nuestra sociedad en general. El guion reparte golpes en todas las direcciones, como la falta de rigor, la concentración de poder o cómo la cultura se va diluyendo a causa de las redes sociales. Y, a la vez, colma la pantalla, lo mismo de glamour que de excentricidades sin medida. No hay que olvidar unos cuantos cameos a cargo de modelos de éxito, que aparecen cuando menos se les espera. Y, por supuesto, las siempre magníficas Meryl Streep y Emily Blunt, elevándose sobre todo el reparto del film, mientras despliegan su cautivadora magia como actrices.
Si este film funciona, es porque cuenta con la guionista de la película original, Aline Brosh McKenna, y con la productora Wendy Finnerman. Además, y nuevamente, con el director David Frankel. Como ya hemos comentado, el film podría haber sobrevivido viviendo de rentas del original, y, posiblemente, el público hubiera respondido bien. Pero, es de agradecer lo que han arriesgado este director y su guionista, para realizar una excelente producción, que resulta, a la vez, entretenida y punzante.









