La celebración del Primer Viernes de Mayo en Jaca volvió a desarrollarse con normalidad y sin incidentes gracias al dispositivo de control desplegado por la Guardia Civil, que un año más supervisó el uso de armas de avancarga y pólvora negra en el tradicional desfile de arcabucería. Agentes de la Intervención de Armas y Explosivos de la Comandancia de Huesca velaron por el cumplimiento de las medidas de seguridad establecidas, en una jornada en la que estos elementos adquieren un papel central tanto desde el punto de vista simbólico como festivo.
El operativo permitió garantizar que el acto se desarrollara en condiciones seguras tanto para los participantes como para el público asistente. En concreto, se controló la distribución, el reparto y el trasvase de los 10 kilogramos de pólvora autorizados, así como el uso de 72 armas de avancarga —trabucos—, de las cuales ocho se encontraban inutilizadas. Además, los agentes verificaron la documentación correspondiente a las armas y a los participantes, así como el correcto precintado de las polvoreras empleadas durante el desfile.
Desde la Guardia Civil se subraya la importancia de que este tipo de manifestaciones festivas, en las que intervienen elementos potencialmente peligrosos, se desarrollen bajo estrictas condiciones de seguridad. En este sentido, tanto la organización como los participantes cumplieron con los requisitos legalmente establecidos, lo que permitió que la jornada transcurriera sin incidencias reseñables.
Las Intervenciones de Armas y Explosivos, dependientes de la Guardia Civil, son las unidades encargadas de ejercer las competencias estatales en materia de control de armas, explosivos, cartuchería y pirotecnia. Entre sus funciones principales se encuentra la supervisión de la tenencia y uso de armas, así como de todas las actividades vinculadas a estos materiales, una labor que adquiere especial relevancia en celebraciones como la jacetana.