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La editorial Vitruvio reúne en un solo volumen la trayectoria poética de Elena Ventaje

Elena Ventaje estuvo acompañada por el poeta y editor Pablo Méndez Jaque, quien subrayó la solidez de una trayectoria construida con “acierto y precisión”. Fotografía facilitada por la autora.

El nuevo libro de Elena Ventaje, Incombustible amor. Poesía completa, publicado por Ediciones Vitruvio en su colección Baños del Carmen, reúne por primera vez el conjunto de una obra que ha transitado, con coherencia y fidelidad a una voz propia, entre la poesía mística y la exploración íntima del amor, el dolor y la conciencia del mundo. El volumen, cercano a las 300 páginas, fue presentado el pasado 13 de marzo en el Centro Riojano de Madrid en un acto en el que la autora estuvo acompañada por el poeta y editor Pablo Méndez Jaque, quien subrayó la solidez de una trayectoria construida con “acierto y precisión”.

El libro articula ese recorrido a través de cinco títulos que marcan distintas etapas creativas: La palabra encontrada, En la ciudad dormida, Ventanas a la luz, Experiencia de ti y el inédito De la tierra sangrante. A ellos se suma, como cierre, un conjunto de catorce poemas bajo el epígrafe El amor en mi ocaso, que permanecían inéditos y que introducen una dimensión nueva en la escritura de Ventaje, más directamente vinculada a la experiencia amorosa y al paso del tiempo.

La poeta, nombre literario de Elena Martín Otín –estrechamente unida a esta tierra jacetana–, ha desarrollado una obra profundamente ligada a la tradición mística española, con referencias explícitas a san Juan de la Cruz y santa Teresa de Jesús, pero filtradas por una sensibilidad contemporánea y una mirada que no renuncia a lo cotidiano. En La palabra encontrada, finalista del Premio Mundial Fernando Rielo de Poesía Mística, la autora definía la escritura como “instrumento y camino” para alcanzar una experiencia interior que tiene en la palabra su forma de revelación. Esa concepción se mantiene también en libros posteriores, como Ventanas a la luz, donde el viaje espiritual se abre a una lectura más amplia, accesible a cualquier lector, sin perder su profundidad.

La edición de Vitruvio refuerza esa vocación de acercar la poesía a la calle. Fundada en 1995 con el propósito de alternar voces consagradas y autores contemporáneos, la editorial ha consolidado un catálogo que combina los clásicos del género y nuevas voces, situando a Ventaje en una línea de continuidad con la poesía española. En este contexto, Incombustible amor no es solo una recopilación, sino también una forma de ordenar y releer una obra que ha ido creciendo de manera orgánica, sobre una base creativa bien cimentada durante años.

Uno de los aspectos más significativos del volumen es la inclusión de De la tierra sangrante, un poemario inédito en el que la autora introduce una preocupación por el deterioro del entorno natural y la responsabilidad humana. Lejos de un planteamiento “activista”, como ella misma ha señalado, se trata de una mirada que observa el sufrimiento del planeta y lo conecta con la fragilidad de la condición humana, ampliando el campo temático de su escritura sin abandonar su tono reflexivo.



Elena Ventaje al finalizar la presentación, en una imagen facilitada a este periódico.

El amor en mi ocaso, catorce poemas inéditos

El final del libro, sin embargo, desplaza el foco hacia lo más íntimo. Los catorce poemas reunidos bajo el título El amor en mi ocaso constituyen una suerte de epílogo emocional que dialoga con toda la obra anterior. En ellos, la voz poética abandona en parte el registro místico para situarse en un territorio donde el amor y el desamor se entrelazan con los recuerdos, el paso del tiempo y la conciencia de pérdida.

Estos textos, como se aprecia en los fragmentos recogidos, construyen un discurso que se sustenta en la evocación y la reflexión. El tiempo aparece como elemento central, capaz de “desempolvar” recuerdos y de convertir la ausencia en una presencia latente. La escritura se mueve entre la aceptación y la resistencia, entre el deseo de permanecer y la necesidad de soltar amarras. No hay ninguna estridencia en el tono, sino una cadencia suave que refuerza la intensidad de lo dicho.

El lenguaje se mantiene fiel a una línea de sencillez expresiva que ha caracterizado siempre a Ventaje, pero aquí adquiere una mayor desnudez. Las imágenes, a menudo ligadas a la naturaleza —la mañana, el viento, el agua, la noche—, funcionan como correlato de los estados interiores. La experiencia amorosa se presenta como un espacio de aprendizaje y desgaste, donde la palabra intenta fijar lo que inevitablemente se escapa y desvanece.

En este sentido, El amor en mi ocaso puede leerse como una síntesis de la poética de la autora. Si en sus libros místicos el diálogo se establecía con un “Tú” trascendente, aquí ese interlocutor se humaniza, se vuelve concreto y vulnerable. El resultado es una escritura que conserva su dimensión espiritual, pero que se abre a una experiencia más terrenal, marcada por la duda, la herida y la memoria.

El conjunto de estos poemas aporta, además, una nueva perspectiva sobre el título del volumen. Incombustible amor no remite únicamente a una añoranza idealizada, sino a la capacidad del amor para resistir incluso cuando se transforma, cuando se desgasta o cuando se convierte en recuerdo. Esa resistencia, lejos de ser triunfal, se manifiesta en la fragilidad de una voz que reconoce sus límites y, al mismo tiempo, insiste en nombrar aquello por lo que siente.

Con esta edición, Elena Ventaje ofrece una visión completa de su trayectoria y, al mismo tiempo, deja abierta una línea de continuidad. La inclusión de materiales inéditos y la relectura de su obra desde el presente convierten Incombustible amor en algo más que una recopilación: es una obra que se interroga a sí misma, que revisa sus propios caminos y que encuentra en el final —en ese “ocaso” que da título al último apartado— una forma de comienzo.

Elena Ventaje firmando libros tras la presentación y junto a su madre, la también poeta, Angelita de Lerés. Fotografías proporcionadas por la autora.
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