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Javier López Hijos en Galdacano durante el acto de reinhumación de los restos de Pedro Asua, cuyos restos se encontraban en una de las fosas del cementerio de Jaca tras ser fusilado durante la guerra civil. CÍRCULO REPUBLICANO

Se ha ido ligero de equipaje a pesar de ser un hijo de la montaña, se ha ido discretamente, sin molestar, como queriéndonos hacer que el adiós fuera más corto y llevadero. Pero no, Javier, no.

Rodeado de plantas y de poesía, recitaba a Machado y Lorca desde el alto de la escalera mientras renovaba la vida de los árboles de sus amigos, cerca del cielo y del sol. Y al bajar pisaba la tierra con determinación y seguía cuidando de los suyos, de la humanidad. Pisó la tierra desde la militancia política, desde los primeros movimientos asociacionistas en la penumbra de la semiclandestinidad con la dictadura aún caliente, como concejal del Movimiento Comunista de Aragón en tiempos de Armando Abadía y desde la presidencia del Círculo Republicano Galán y García ya en nuestros tiempos. Desde todas sus posiciones procuró transmitir tanto el conocimiento botánico ancestral como sus evidentes saberes en memoria histórica, muy extensos e ilustrados en ambos campos.

No solo pisó la tierra, también la levantó para favorecer las primeras exhumaciones de los represaliados republicanos en nuestro entorno. Devolvió el cuerpo de Pedro Asua a sus familiares y amigos en Galdácano y nos contó dónde estaban los demás, como legado de trabajo en una interminable y justa reparación. Con el mismo cariño y respeto que se trasladan los restos, queda la tierra posada y sembrada de nuevas flores.

Y ahora la lista de adjetivos interminables que se añaden a los mensajes de despedida y a los que tendríamos que añadir otro listado de agradecimientos, en el ámbito social y también personal con cada uno de nosotros, con todo su talante, su generosa dedicación y su amistad. Que cada persona haga su lista, sabiendo que él ahora estaría ruborizado, en la parte de atrás de la foto, dejando paso, soñando. Y, mientras vamos haciendo esa lista que no acabaremos nunca, confluimos de nuevo en su Machado como compendio de todo: era, en el buen sentido de la palabra, bueno. Esa bondad que la IA hoy la basaría en la sabiduría y la rectitud moral; y el propio poeta:

Es el mejor de los buenos



quien sabe que en esta vida

todo es cuestión de medida:

un poco más, algo menos…

Te prometemos un recuerdo alegre y vitalista, te citaremos millones de veces, pondremos siempre flores allí donde tú las ponías, iremos al Campo de Gurs y volveremos a Colliure, repasaremos las fosas y les ofreceremos viajar a sus moradores. No te olvidaremos y te seguiremos queriendo. Te perdonamos todo, menos la pena y el enfado que nos dejas: levantamos aquella tormenta de piedras, rayos y hachas estridentes.

Hasta siempre, compañero, amigo y hombre bueno.

Firmado:  CÍRCULO REPUBLICANO GALÁN Y GARCÍA DE JACA
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