Eduardo Martínez de Pisón plantea un debate ético en la apertura del Congreso sobre Canal Roya, que reúne en Jaca a 200 personas en un foro técnico y social sobre su protección

Eduardo Martínez de Pisón y Enrique Serrano antes de comenzar la conferencia inaugural del congreso. EL PIRINEO ARAGONÉS
El auditorio de la Comarca de la Jacetania acogió este viernes la inauguración del Congreso Pirenaico sobre Canal Roya, una cita que ha reunido a cerca de 200 personas inscritas y el respaldo de unas 60 entidades científicas, ecologistas y sociales. El encuentro nace con vocación de ordenar el conocimiento acumulado sobre este enclave del Pirineo aragonés y trasladarlo a un debate estructurado sobre su futuro, en un contexto marcado por la movilización social de los últimos años y por la ausencia de algunos actores institucionales en el foro.
Desde la organización se planteó el congreso como una respuesta a lo que consideran una falta de interlocución en torno a proyectos que afectan al territorio. “Han dado la callada por respuesta y optado por impulsar proyectos especulativos… relacionados con la nieve y lo inmobiliario, que benefician a unos pocos”, señalaron en la apertura, frente a lo cual defendieron que “la protección de Canal Roya… no solo es necesaria sino urgente”. El congreso, subrayaron, pretende ser “un altavoz y una llamada de atención contundente” en favor de un modelo de desarrollo sostenible y participado.
En esta línea, el portavoz del equipo organizador, Julio Rojas, incidió en la falta de presencia de administraciones y entidades invitadas, entre ellas el Ayuntamiento de Jaca, el Gobierno de Aragón o federaciones del ámbito montañero. “Si no hay debate es porque una de las partes no quiere debatir”, afirmó, recordando que el encuentro estaba abierto a todas las posiciones. Sí destacó, en cambio, la respuesta de entidades de otros territorios y el respaldo social que ha acompañado la convocatoria.
La presidenta de la Comarca de la Jacetania, Olvido Moratinos, fue la encargada de dar la bienvenida institucional, reivindicando el papel de las administraciones como espacios de escucha y participación. “Los políticos lo que tenemos que hacer es escuchar a la ciudadanía”, señaló, reconociendo que el debate en torno a Canal Roya ha contribuido a que algunos responsables públicos “hayamos ido cambiando nuestra opinión” sobre la protección del medio natural. Moratinos defendió la necesidad de “pensar desde abajo”, atendiendo a las demandas del territorio, y apostó por un modelo turístico “sostenible, sin grandes masificaciones”, complementado con otras entidades económicas. Asimismo, lamentó la pérdida del debate público en la sociedad actual y animó a que las conclusiones del congreso se trasladen a las administraciones competentes.
Tras la presentación de los conferenciantes inaugurales, el geógrafo Eduardo Martínez de Pisón y el catedrático de Geografía Física Enrique Serrano, el congreso entró en su núcleo conceptual con dos intervenciones que, desde perspectivas complementarias, situaron el debate en torno al valor integral de la montaña y la necesidad de su conservación.

Asistentes a la conferencia inaugural. EL PIRINEO ARAGONÉS
La montaña como experiencia, conocimiento y valor ético
Eduardo Martínez de Pisón comenzó la conferencia inaugural con una reflexión de carácter general sobre los valores de la montaña, entendida como un sistema complejo en el que se integran elementos naturales, culturales y vivenciales. Definió el paisaje como “una reunión de calidades” y como “un ámbito de libertad”, subrayando que la naturaleza, cuando se conoce de forma directa, genera un vínculo inevitable con quien la recorre.
“Cuando la conoces, es inevitable amarla, y cuando la amas, lo primero que haces es respetarla”, afirmó, en una de las ideas que vertebraron su intervención. En ese proceso de conocimiento, señaló, no basta la observación distante: es necesaria la experiencia vital, la entrada en la montaña, la convivencia con sus formas y sus ritmos.
En este punto, evocó la mirada de John Ruskin para recordar que la naturaleza “guarda celosamente sus mejores obras” y solo se revela ante quien la contempla con reverencia. Frente a esa actitud, contrapuso el “espíritu meramente utilitario” que, a su juicio, ha guiado parte de las propuestas planteadas sobre Canal Roya.
A partir de ahí, desarrolló una de las ideas centrales de su intervención: “La montaña no es un medio, es un fin en sí misma”. Desde esa premisa, planteó una disyuntiva clara en torno al futuro del valle: “O se conserva íntegra como es o se la trata con un espíritu utilitario”. No hay, insistió, posiciones intermedias posibles en un territorio de estas características.
El geógrafo situó además la montaña como un espacio de relación ética con el mundo, en el que se construye una forma de conocimiento que es al mismo tiempo intelectual y afectiva. En esa línea, reivindicó el concepto de pirineísmo como una tradición cultural que ha permitido interpretar y transmitir los valores de la cordillera a través de la ciencia, la literatura o el arte.
En la parte final de su intervención, Martínez de Pisón trasladó este marco general al caso concreto de Canal Roya, recordando precedentes como el valle de Espelunciecha, que identificó como un primer paso en la transformación del territorio. Alertó de que la reactivación de proyectos de conexión de estaciones “acabaría con Canal Roya, un valle espléndido en el Pirineo” y supondría que “tendremos menos Pirineo”.
Como conclusión, advirtió de que “la amenaza sigue activa” y señaló la paralización de la figura de protección del Parque Natural de Anayet-Partacua como uno de los elementos clave en este escenario. “Se trata de la perduración o no de los valores de la montaña”, resumió, apelando a una respuesta basada en el conocimiento, la experiencia y el compromiso con el territorio.
Un paisaje de millones de años y una dinámica aún en curso
La intervención de Enrique Serrano aportó una lectura complementaria desde la geografía física, centrada en la complejidad geomorfológica y la evolución del paisaje de Canal Roya. Su exposición puso el foco en la geodiversidad del valle, resultado de procesos geológicos y glaciares que se extienden a lo largo de cientos de millones de años.
Serrano explicó que el territorio combina diferentes unidades geológicas y formas de relieve que generan una gran diversidad de paisajes, desde estructuras tectónicas hasta modelados glaciares y periglaciares. “Las montañas son paisajes”, señaló, pero también sistemas dinámicos en los que interactúan factores físicos, biológicos y humanos.
En este sentido, subrayó que Canal Roya es un ejemplo de “montaña viva”, en la que continúan activos numerosos procesos geomorfológicos. Deslizamientos, aludes, dinámicas de ladera o procesos ligados al permafrost forman parte de un sistema en evolución que no puede entenderse como un paisaje estático.
“El Anayet… tiene en su conjunto 250 millones de años”, recordó, para advertir de que “no podemos perderlo en un momento por una intervención humana”. Esta idea, reiterada a lo largo de su intervención, situó el debate en la escala temporal de los procesos naturales frente a la inmediatez de determinadas actuaciones.
Serrano incidió también en los riesgos asociados a la alteración de estos equilibrios. Cualquier intervención, explicó, puede modificar la hidrología, la estabilidad de las laderas o la dinámica de los sedimentos, acelerando procesos ya existentes y generando nuevos escenarios de riesgo.
Junto a esta dimensión física, destacó los servicios ecosistémicos y culturales que ofrece la montaña, desde la biodiversidad hasta la experiencia estética, el aprendizaje o el disfrute. Su conservación, señaló, debe basarse en tres pilares: el conocimiento científico, la experiencia directa del territorio y los sentimientos de quienes lo habitan o lo recorren.
Un congreso para ordenar el debate
Las intervenciones inaugurales establecieron así un marco común en el que convergen la reflexión ética, el conocimiento científico y la experiencia social del territorio. A partir de estas bases, el congreso continuó con la primera sesión dedicada a la evolución histórica de la protección de Canal Roya y su entorno, abriendo un programa que se prolongará hasta el domingo.
Durante las próximas jornadas se abordarán aspectos sociales, económicos y jurídicos vinculados a la alta montaña, con el objetivo de avanzar hacia una definición más precisa del modelo de desarrollo y de las posibles figuras de protección para este enclave del Pirineo.
