
Actual variante de Jaca que será desdoblada en autovía. EL PIRINEO ARAGONÉS
La unión temporal de empresas (UTE) formada por Sacyr y Papsa ha obtenido la mejor puntuación en el concurso para la ejecución de las obras de la variante de Jaca, según adelantó este martes elEconomista.es. La oferta presentada asciende a 135,3 millones de euros (111,82 millones sin IVA), lo que supone una baja del 11,9% respecto al presupuesto base de licitación, fijado en 153,6 millones. La adjudicación deberá ser formalizada por la Dirección General de Carreteras una vez resueltas las posibles alegaciones.
El contrato contempla la construcción de un nuevo tramo de autovía de 8,05 km destinado a enlazar la A-21 (Autovía del Pirineo) con la A-23 (Mudéjar), configurando un eje alternativo al corredor del Ebro y permitiendo desviar el tráfico de largo recorrido que actualmente atraviesa Jaca por las travesías de la N-330a y la N-240. El objetivo es reducir los tiempos de viaje y descongestionar el tráfico urbano, especialmente en vías con limitaciones de velocidad, intersecciones y pasos peatonales.
Se trata de una actuación largamente esperada, pero también marcada por la controversia. El proyecto, aprobado inicialmente en 2015 y actualizado mediante una adenda en 2024, ha acumulado años de retraso y llegó a estar judicializado tras la denuncia presentada en su momento por la asociación Jaca sin perder el norte. A lo largo de su tramitación, ha suscitado una notable oposición entre propietarios afectados y colectivos vecinales.
En este contexto, la Asociación Polígono Estación y Otros Anexos ha reactivado el debate público. En la edición de este viernes de El Pirineo Aragonés, su presidente, Rodolfo Pardós, firma el artículo titulado ¿Variante o desvariante de Jaca?, en el que cuestiona el trazado y sus afecciones. Además, el pasado 31 de marzo presentó un escrito en el Ayuntamiento solicitando la convocatoria de una sesión informativa pública para explicar con detalle el proyecto.
En dicha instancia, la asociación advierte de que el trazado previsto atraviesa el barrio Estación y la vega del río Aragón, con afecciones directas sobre el denominado Barrio Norte. Según el documento, existen viviendas que quedarían “literalmente adosadas al trazado previsto”, con posibles impactos en forma de ruido, contaminación atmosférica y lumínica, vibraciones y aumento del tráfico, lo que podría derivar en una pérdida de calidad de vida para los residentes.
Asimismo, se subraya el valor paisajístico y ambiental de la vega del río Aragón, cuya alteración “supondrá un impacto visual y ecológico de grandes dimensiones”, afectando al entorno natural y a la imagen de la ciudad. Por ello, la asociación solicita que se facilite documentación técnica y gráfica detallada, incluyendo simulaciones del resultado final, así como la apertura de un periodo de consultas y alegaciones antes de avanzar en fases irreversibles del proyecto.
A estas demandas se suma el calendario ya en marcha del procedimiento expropiatorio. Los propietarios afectados en el término municipal de Jaca están convocados a comparecer entre los días 7, 8, 9, 14, 15 y 16 de abril en la Biblioteca Pública Municipal, donde se procederá al levantamiento de las actas previas a la ocupación.
La evolución de la variante de Jaca entra así en una nueva fase decisiva, marcada por el avance administrativo del proyecto y, al mismo tiempo, por la persistencia de un debate social y territorial que continúa abierto.
