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Fotografía de las pasadas fiestas de Javierregay publicada en el programa de actos.

Las fiestas de Pascua de Javierregay, que se celebran del jueves 2 al domingo 5 de abril, vuelven a situar a esta localidad de la Jacetania en el centro de la actividad festiva primaveral, con un programa que combina la tradición y la participación vecinal con las propuestas lúdicas para todas las edades. La programación, distribuida a lo largo de cuatro jornadas, incluye actividades deportivas, música en directo, actos populares y uno de los momentos más representativos: la enramada.

Desde la Comisión de Fiestas se subraya el carácter colectivo de estas celebraciones, concebidas como un espacio de encuentro entre vecinos y visitantes. En su saludo, destacan que se trata de días en los que “el pueblo se transforma” y en los que la música, la risa y la convivencia cobran protagonismo, con el objetivo de compartir “algo más bonito que tenemos: nuestra gente y nuestras tradiciones”.

El programa comienza el jueves 2 de abril con el tradicional chupinazo que marca el inicio de las fiestas, seguido de actividades como el torneo de futbito y sesiones musicales en la plaza y la carpa, que se prolongarán hasta la noche con propuestas para el baile.

El viernes 3 de abril se desarrollará una de las jornadas más completas, con comidas populares, actividades infantiles y actuaciones musicales. La programación incluye propuestas como la actuación de grupos tradicionales y sesiones de orquesta, que culminarán con verbena nocturna, manteniendo el pulso festivo durante toda la jornada.

En este contexto, la enramada tradicional se erige como uno de los actos centrales y más singulares de Javierregay. Esta costumbre, profundamente arraigada en la localidad, consiste en una ronda por las calles en la que se cantan coplas y jotas, en un ambiente festivo que conecta con las celebraciones primaverales del Pirineo. Tradicionalmente, los mozos colocaban ramas o flores en puertas y ventanas de las mozas como muestra de afecto, en un gesto simbólico que refuerza los vínculos comunitarios.



La enramada guarda además una estrecha relación con el canto de los mayos, extendido en la Jacetania y otras zonas del norte peninsular, donde se celebra la llegada de la primavera y el renacer de la naturaleza. En Javierregay, esta tradición se integra en el calendario festivo de Pascua, consolidándose como uno de los momentos más esperados.

El programa se completa con actividades como la salida de la comparsa de cabezudos, sesiones de orquesta y propuestas dirigidas a distintos públicos, configurando un conjunto que combina tradición y entretenimiento.

Desde la organización se insiste en el valor de estas fiestas como espacio de convivencia intergeneracional y de reafirmación de la identidad local. “Cada persona de este pueblo pone su granito de arena”, señalan desde la comisión, en referencia al carácter participativo que sustenta la celebración.

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