
La programación se desarrolló en el parque público del Salzar, donde se inició con la creación de un mural participativo. ASAMBLEA ALTOARAGÓN CON PALESTINA
La localidad jacetana de Santa Cilia se convirtió el domingo 29 de marzo en escenario de una jornada de carácter solidario y reivindicativo con motivo del Día de la Tierra palestina, organizada por la Asamblea AltoAragón con Palestina. Ni el mal tiempo ni el anuncio de nevadas impidieron la celebración de un acto que reunió a varias decenas de personas en un ambiente que combinó lo festivo con lo simbólico.
La programación se desarrolló en el parque público del Salzar, donde se inició con la creación de un mural participativo. A continuación, un vermut y un taller de frases permitieron a los asistentes expresar su apoyo a la causa palestina mediante mensajes que posteriormente se colgaron en un olivo, árbol convertido en símbolo central de la jornada. Junto a él se instaló un monolito conmemorativo, concebido como recuerdo permanente del acto y del significado de la fecha.
El respaldo institucional del Ayuntamiento de Santa Cilia fue uno de los elementos destacados por la organización, tanto por la cesión del espacio como por la colaboración en materiales. Este apoyo contrasta con la negativa previa del Ayuntamiento de Jaca a acoger la misma actividad, una decisión que la Asamblea interpretó como un impedimento injustificado para la celebración del acto en la capital jacetana.
La conmemoración adquiría este año un significado especial al cumplirse el 50.º aniversario del Día de la Tierra palestina, instaurado en 1976 tras las protestas en Galilea contra la confiscación de tierras. Aquella jornada, que terminó con víctimas mortales, heridos y detenidos, marcó un punto de inflexión en la movilización política del pueblo palestino y sigue siendo recordada cada 30 de marzo mediante actos reivindicativos y gestos simbólicos como la plantación de olivos.
El manifiesto leído durante la jornada insistió en esta dimensión histórica, señalando que el origen del conflicto se remonta a décadas de ocupación, desplazamientos y pérdida de territorio vinculados a la Nakba de 1948. Asimismo, denunció la continuidad de estas dinámicas en la actualidad, tanto en Gaza como en Cisjordania, y vinculó la reivindicación territorial con la defensa del entorno natural y agrícola, especialmente a través del simbolismo del olivo como elemento identitario mediterráneo.
El texto también subrayó el carácter ecológico de la reivindicación, denunciando la destrucción de cultivos, la contaminación de recursos naturales y la pérdida de biodiversidad como parte del conflicto, en lo que definió como un “ecocidio”. Frente a ello, se reivindicó el cultivo del olivo como gesto de arraigo, continuidad histórica y aspiración de paz.
La jornada concluyó con un mensaje de agradecimiento a las personas participantes, a los canteros locales que colaboraron en la elaboración del monolito y a los artistas que guiaron el mural colectivo, consolidando así una iniciativa que, desde el ámbito local, buscó proyectar una reflexión global sobre el territorio, la memoria y los derechos.



