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Laura Climente evocó las figuras de Joaquín Palacín y Javier Blasco, compañeros de partido recientemente fallecidos

Los antiguos lavaderos de la Bajada de Baños de Jaca volvieron a convertirse este 8 de marzo en un espacio de recuerdo y reivindicación en el acto simbólico organizado por Chunta Aragonesista Jacetania con motivo del Día Internacional de la Mujer. Durante más de tres décadas, este enclave histórico ha acogido una convocatoria que recuerda a las mujeres que, especialmente en los años más duros del siglo XX, acudían hasta este lugar para lavar la ropa y obtener con ello un pequeño jornal con el que sostener a sus familias.

La presidenta de CHA Jacetania, Laura Climente, abrió el acto evocando el significado de este lugar y el sentido colectivo de la jornada. En sus primeras palabras tuvo un recuerdo para dos compañeros recientemente fallecidos: Joaquín Palacín, presidente de Chunta Aragonesista, y Javier Blasco, quien fuera presidente comarcal de CHA y concejal en el Ayuntamiento de Jaca. “Su ejemplo y su compromiso seguirán acompañándonos en cada paso que demos hacia una sociedad más justa e igualitaria”, señaló.

Climente destacó que la defensa de los derechos de las mujeres es “una tarea colectiva en la que toda la sociedad debe implicarse desde el respeto, el acompañamiento y la defensa de la igualdad”. También agradeció la presencia de Os Gaiters de Chaca, habituales acompañantes musicales de este encuentro.

La presidenta comarcal explicó que los lavaderos forman parte de los llamados Baños Viejos, uno de los escasos vestigios de arquitectura civil aragonesa del siglo XVIII que se conservan en la ciudad. El espacio fue recuperado en 1991 gracias al trabajo del Grupo Scout Calasanz y de la Asociación Sancho Ramírez, devolviendo a la ciudad un lugar cargado de memoria histórica.

Situado a pie del Camino de Santiago, este enclave tuvo inicialmente funciones vinculadas a la higiene de peregrinos y viajeros. Con el paso del tiempo se transformó en lavadero público y acabó convirtiéndose en un punto de encuentro cotidiano para generaciones de mujeres de Jaca. “Aquí se lavaba la ropa, pero también se compartían historias, preocupaciones, noticias y apoyo mutuo”, recordó Climente.



Especialmente en los años posteriores a la Guerra Civil, las mujeres —muchas de ellas viudas— acudían a estos lavaderos para lavar ropa ajena y obtener así un pequeño ingreso con el que sacar adelante a sus familias. “Su esfuerzo silencioso fue parte fundamental de la supervivencia de muchas casas de nuestra ciudad”, señaló.

Tras la intervención inicial comenzó la lectura de poemas y textos, uno de los elementos centrales de este acto, que cada año reúne reflexiones literarias y testimonios en torno a la igualdad, la memoria y la denuncia de la violencia contra las mujeres.

La primera lectura corrió a cargo de Lourdes Cavero, que dio voz al poema Las heroínas, de la escritora jacetana María Pilar Bonet, un texto que evoca diferentes arquetipos femeninos —Pandoras, Evas, Marías o Rosas— para reivindicar a las mujeres que, a lo largo de la historia, han desafiado límites y han abierto caminos. Cavero quiso además recordar a las mujeres que sufren las consecuencias de los conflictos armados actuales, señalando que “en las guerras las perdedoras son las mujeres y sus hijos”.

A continuación, intervino Javier Cortés, que compartió la letra de la canción La maestra, del cantautor Pedro Guerra, concebida como homenaje a las maestras de la Segunda República. En su introducción recordó el papel de aquellas educadoras que “trataron de dar luz en aquella época” y reivindicó el valor de la enseñanza frente a los intentos de cuestionar el trabajo de los docentes.

Uno de los asistentes leyó posteriormente el conocido poema de la escritora cubana Dulce María Loynaz, Si me quieres, quiéreme entera, un texto que reivindica la aceptación plena de la identidad femenina, lejos de los recortes o limitaciones impuestos por la mirada ajena.

La lectura continuó con Cecilia Ramón, que compartió un texto titulado Un joven le escribe a su novia tras cruzar la frontera de Estados Unidos, una pieza cargada de imágenes poéticas en torno a la distancia, el amor y la incertidumbre.

Otro de los participantes dio lectura a un texto escrito con motivo del Día de la Mujer de 2026, una reflexión sobre la persistencia de la violencia y las desigualdades que aún afectan a las mujeres en todo el mundo. El texto evocaba también la continuidad de este encuentro anual en los lavaderos, subrayando la fidelidad de los gaiteros y la presencia simbólica del clavel rojo como gesto de recuerdo.

Uno de los momentos más intensos del acto llegó con la intervención de Javier Acín, que presentó un texto satírico titulado Poniendo voz a los hombres. A través de una dura enumeración de expresiones y comportamientos machistas recogidos de la vida cotidiana, las redes o la cultura popular, Acín planteó una crítica directa a las múltiples formas de violencia verbal, simbólica o estructural que todavía perviven en la sociedad. Su intervención concluyó con una dedicatoria “en memoria de un feminista militante, Joaquín Palacín”.

El cierre de las lecturas correspondió a María José Bescós, integrante de Os Gaiters de Chaca, con un texto que reflexionaba sobre los estigmas que históricamente han recaído sobre las mujeres cuando se apartan de los roles establecidos. La lectura proponía resignificar esas etiquetas —“locas, putas, brujas”— como una forma de reivindicación colectiva y de sonoridad.

La música de Os Gaiters de Chaca acompañó diferentes momentos del encuentro, aportando un tono festivo y al mismo tiempo solemne a la convocatoria.

El acto concluyó con uno de sus gestos más característicos: el reparto de claveles rojos entre los asistentes, que fueron depositados en la pileta de los antiguos lavaderos. Cada flor simboliza a aquellas mujeres que acudían a este lugar para trabajar y sostener a sus familias.

En una jornada marcada por la lluvia, la imagen resultó especialmente evocadora. Sobre la superficie del agua, las gotas formaban círculos concéntricos mientras los claveles rojos flotaban y se desplazaban lentamente, movidos por las pequeñas corrientes de la pileta. El sonido del agua del caño y el golpeteo constante de la lluvia sobre la lámina de agua envolvieron la escena, convirtiendo el final del acto en una estampa silenciosa y cargada de significado.

Momentos del acto de CHA Jacetania en los antiguos lavaderos con motivo del 8M. EL PIRINEO ARAGONÉS
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