La paralización de las obras de la variante de Sabiñánigo de la autovía A-23 ha desencadenado en las últimas semanas una creciente preocupación institucional, empresarial y vecinal en el Alto Gállego y la Jacetania. Las retenciones recurrentes, la inseguridad en los desvíos provisionales y el desvío de tráfico pesado por el casco urbano y caminos rurales han intensificado las protestas y las reclamaciones públicas para que el Ministerio de Transportes reactive cuanto antes los trabajos y concrete un calendario de finalización.