La organización subraya que la participación de las mujeres es fundamental para construir una paz duradera y recuerda que hoy siguen prácticamente excluidas de las negociaciones internacionales

Manos Unidas quiere visibilizar en esta edición del 8M el papel que desempeñan mujeres afrodescendientes e indígenas del Pacífico colombiano. MANOS UNIDAS
La delegación de Manos Unidas en Jaca se suma a la conmemoración del Día Internacional de la Mujer, que se celebra el 8 de marzo, poniendo el foco en el papel que desempeñan las mujeres en la construcción de procesos de paz y en la defensa de los derechos humanos en contextos de conflicto armado. La organización recuerda que, pese a ser uno de los colectivos más afectados por la violencia, su presencia en los espacios de decisión sigue siendo mínima.
Según datos difundidos por la entidad y recogidos por Naciones Unidas, los conflictos armados multiplican por cuatro los asesinatos de mujeres y niñas y provocan un aumento del 87% en los casos de violencia sexual contra ellas. Sin embargo, su participación en los procesos de paz continúa siendo muy limitada: en 2024, solo una de cada diez negociaciones incluyó a mujeres.
Ante esta realidad, Manos Unidas aprovecha la jornada del 8M para reivindicar el cumplimiento de la Resolución 1325 del Consejo de Seguridad de la ONU, aprobada en el año 2000, que insta a los Estados y a la comunidad internacional a garantizar la participación plena de las mujeres en la prevención y resolución de conflictos, así como en la reconstrucción de las sociedades tras la guerra. La organización subraya que su presencia no solo es una cuestión de justicia, sino también de eficacia: distintos estudios indican que los acuerdos de paz en los que participan mujeres tienen más probabilidades de perdurar en el tiempo.
Mujeres afrodescendientes e indígenas en el Pacífico colombiano
En este contexto, Manos Unidas quiere visibilizar en esta edición del 8M el papel que desempeñan mujeres afrodescendientes e indígenas del Pacífico colombiano, que trabajan desde sus comunidades para reconstruir el tejido social en territorios golpeados por la violencia. A través del proyecto Contribución a la construcción de la paz territorial en el Pacífico colombiano, impulsado por la Fundación Solidaria Arquidiocesana con el apoyo de la organización, estas mujeres lideran procesos de diálogo, formación y defensa de los derechos humanos en zonas donde la presencia institucional es limitada.
El proyecto se desarrolla en regiones como Bajo Calima y San Juan, donde miles de personas sufren desplazamientos forzados, confinamientos o reclutamiento por parte de grupos armados ilegales. En este escenario, las mujeres han asumido un papel protagonista en la reconstrucción comunitaria, combinando saberes ancestrales con iniciativas de organización social y participación política.
La responsable de proyectos de Manos Unidas en Colombia, Mariana Ugarte, explica que la iniciativa ha logrado implicar a cerca de un centenar de mujeres, de las cuales 25 han recibido formación en liderazgo político, derechos humanos y análisis de género. Gracias a este proceso, se han consolidado cinco organizaciones de mujeres que han logrado participar en espacios nacionales de diálogo vinculados al proceso de paz con el Ejército de Liberación Nacional (ELN).
Entre los hitos más destacados figura la visita de cinco mujeres líderes a Bogotá en mayo de 2025 para presentar sus demandas humanitarias ante instituciones estatales y promover los llamados Mínimos Humanitarios para la Paz, que posteriormente fueron incorporados a la agenda nacional.
Las protagonistas de estas iniciativas subrayan que el liderazgo femenino en territorios marcados por la violencia implica afrontar riesgos añadidos. “Ser mujer y asumir el liderazgo en un contexto tan complejo supone un reto doble: afrontar los riesgos de ser una voz social en medio de la violencia y, al mismo tiempo, desafiar las barreras de género que limitan nuestra participación”, señala la defensora de derechos humanos Elizabeth Moreno Barco, conocida como “la Chava”.
Para Manos Unidas, estas experiencias demuestran que la paz no se limita a la ausencia de guerra, sino que requiere justicia social, igualdad y respeto a los derechos humanos. En este sentido, la organización recuerda que en 2025 impulsó 79 proyectos vinculados a la promoción de los derechos de las mujeres y la igualdad, con una inversión cercana a los 7,8 millones de euros y un impacto directo en casi 90.000 personas.
Desde la delegación de Jaca, la organización se suma a la conmemoración del 8M poniendo en valor el papel de las mujeres como agentes de cambio y recordando que su participación es imprescindible para avanzar hacia sociedades más justas y pacíficas.

