Severino Pallaruelo nació en 1954 en Puyarruego, un pequeño pueblo del Sobrarbe que se levanta en el valle de Añisclo, desde donde fue testigo de la crudeza de la vida rural y el lento despoblamiento del Pirineo oscense, que es el escenario de buena parte de su vida y su obra literaria. La aportación más reciente del conocido autor se titula Querido Materno y la define como “el trabajo de un sastre a partir de trozos de realidad y de imaginación”. Su novela -editada por Xordica- se adentra durante más de un siglo en la historia oculta de una saga familiar, que bien podría ser pirenaica, a través de una serie de objetos almacenados en una casa huérfana de su último inquilino