Conocí a Gonzalo Montón el pasado mes de agosto, en una cálida noche del verano jacetano, durante uno de los conciertos del Festival Internacional en el Camino de Santiago celebrado en la Ciudadela de Jaca. Fue una especie de cita a ciegas propiciada por nuestro común amigo Carlos Gurpegui, quien, conocedor de nuestras respectivas inquietudes culturales y cinéfilas, intuyó con acierto que aquel encuentro habría de fructificar.