
Fotografía: Luisella Planeta en Pixabay
El guerracivilismo que se ha implantado entre los representantes políticos de Jaca, utilizando un centro público de enseñanza, que ha sido referencia académica de esta ciudad, desde hace 65 años, no contribuye en nada a la correcta formación de los alumnos, fin principal del centro, repercute en la autoridad del profesorado y en el prestigio de la propia institución, pero a quien retrata realmente es a la clase política que pretende “intervenir” la educación.
Quizás ni unos ni otros han estado acertados en sus usos mediáticos o manifestaciones, pero nos guste o no, y aun pudiendo entender que forme parte del juego político al que se someten y nos someten, que entre ellos se apañen, pero que no afecte a terceros mucho menos a una institución de prestigio como es el IES Domingo Miral.
Dicho esto, los representantes municipales en el Consejo Escolar Municipal, o en los Consejos Escolares de los centros escolares del municipio, representan a la institución, no al partido político al que pertenecen.
Término este que parece haberse olvidado cuando se reclama, por estos representantes municipales, a través de inspección, según se ha publicado, la retirada de un proyecto de entre los diez seleccionados a la convocatoria de los Premios “Gloria Villalba”, impulsada por Jóvenes Dinamizadores Rurales.
El proyecto elegido, entre las 21 iniciativas presentadas, en diferentes centros educativos de Aragón, avanzaba, la dotación económica concedida, los alumnos y el profesorado ya estaban trabajando, en las distintas fases de desarrollo del proyecto.
En una de esas fases estaban llamados a intervenir entre otros: el Alcalde de Jaca, la Presidenta de la Comarca de la Jacetania, la Policía Local, la Policía Nacional y los empresarios locales.
Parece mentira que lo que tendría que haber sido un gran titular: “Jaca, una nueva oportunidad”, dando visibilidad a un proyecto de investigación sobre el impacto, oportunidades y retos de la inmigración, realizado por el alumnado y sus resultados difundidos públicamente, acabe enterrándose en el fango de una guerra política.
Y todo ello por la mera llamada de una persona “delegada de una institución”, provocando, como en todas las guerras, que los primeros perjudicados sean los “reclutados” por su mera y digna condición de estudiantes o docentes, pero los grandes perdedores hemos sido toda la sociedad jacetana, al no conocer realmente los resultados de este trabajo de investigación.
Pero lo que realmente preocupa, es que a lo mejor el interés real, fuera que no se conociesen los previsibles resultados, dado que el proyecto conllevaba la difusión de los resultados, a través de una web, medios de comunicación y formatos digitales.
La verdad es que, aunque lo intuyamos, ya no lo vamos a saber científicamente, pero sí del “fallecido estudio” se dedujese que nuestro territorio no conlleva problemas graves de inmigración, que se cohabita sin ningún tipo de diferenciación social, que existe un grado de integración altísimo, desde décadas, que además se identifican ciertos patrones que pueden mejorar todavía más la situación existente mediante protocolos específicos, esto es algo que no conviene, tal vez, a ciertas ideologías políticas que casualmente coinciden con las de los representantes de las instituciones en estos consejos escolares.
Perdonen que sospeche, pero como finaliza el periodo de carnaval no vaya a ser que lo que moleste sea la actitud, como dijo Manu Sánchez en su discurso de Cádiz: “Ante el odio, amor; ante el miedo, libertad; y ante la nostalgia de mentira, memoria, memoria y memoria de verdad”.
A lo que añado unas palabras de una antigua profesora del Domingo Miral, ya fallecida, Ángela Abós: La vida es lucha, lucha y después de la lucha, más lucha.
