Para ver este sitio web deber tener activado JavaScript en tu navegador. Haz click aqui para ver como activar Javascript
Hospital de Jaca en una imagen de archivo. EL PIRINEO ARAGONÉS

En diciembre de 2025, el Servicio Aragonés de Salud resolvió una denuncia por acoso laboral presentada en la Unidad de Diálisis del Hospital de Jaca. Tras meses de investigación, el propio informe interno reconoce comportamientos incorrectos, abusos de autoridad y la necesidad de adoptar medidas disciplinarias y organizativas. NADA, NO SE HA HECHO NADA. Ni protección para la persona afectada. Ni corrección de las conductas denunciadas. Ni cambios organizativos. Ni garantías de que la situación no vuelva a repetirse. Esta inacción parte directamente de la Dirección de Enfermería y la Gerencia del Sector Huesca, cuya falta de compromiso ha sido determinante para que todo quede en nada, pese a las conclusiones del propio informe.

Pese a contar con protocolos contra el acoso laboral, el SALUD demuestra que estos solo funcionan sobre el papel. Cuando llega el momento de actuar, se opta por el silencio y la pasividad. Se cumple el trámite administrativo, se firma una resolución y se da por cerrado el problema, aunque en realidad no se haya resuelto nada. La sensación que queda es que se prefiere “esperar a que todo explote” antes que asumir responsabilidades. ¿Qué esperan exactamente? ¿Una baja por depresión, una renuncia, una denuncia judicial?

Este tipo de decisiones lanza un mensaje muy peligroso a los trabajadores: denunciar no sirve, quejarse no protege y el que no puede más, se marcha. Pero hay algo aún más grave: no se puede cuidar bien a los pacientes cuando se desprecia a los profesionales. No se puede hablar de calidad asistencial cuando se ignora el sufrimiento de quienes están cada día al pie de la cama, atendiendo, acompañando y sosteniendo. Si los trabajadores les damos igual, los pacientes también acaban pagando las consecuencias. En un entorno tan sensible como una unidad de diálisis, permitir climas laborales tóxicos no solo daña a los profesionales, sino que repercute directamente en la atención que reciben personas especialmente vulnerables.

El Servicio Aragonés de Salud no puede seguir hablando de “cuidar a quienes cuidan” mientras abandona a su personal cuando más necesita respaldo. No actuar también es una forma de violencia institucional. No pedimos privilegios. Pedimos respeto, coherencia y que se apliquen las normas que ellos mismos han aprobado. Porque el silencio administrativo no puede ser la respuesta al sufrimiento humano. Atentamente,

Firmado: MÓNICA LÓPEZ LÓPEZ (TCAE del Servicio de Diálisis Hospital de Jaca)
No Comments Yet

Comments are closed