Para ver este sitio web deber tener activado JavaScript en tu navegador. Haz click aqui para ver como activar Javascript
Debemos utilizar las redes, al igual que el resto de vías de comunicación, para fomentar la participación, escuchar las reflexiones, transmitir el proyecto y, cuando sea necesario, presentar a las personas que nos han de representar institucional y estructuralmente. Fotografía: GERD ALTMANN/PIXABAY

Ramón Jáuregui en su artículo de opinión “Los debates que no tenemos” (El País, 9 de febrero), desgrana la petición de reflexión colectiva, profunda y renovadora que le propone Alfredo Pérez Rubalcaba tras la derrota de 2011 y simultáneamente aborda la urgente necesidad actual de revisión de la socialdemocracia en la situación política que vivimos.

Un artículo, mucho más humilde, es el que yo tenía previsto para el mismo día, tras la derrota del 8 de febrero, especialmente dura para el PSOE en la provincia de Huesca. Me había replanteado no publicarlo, pero ante la necesidad de reflexión y revisión a nivel provincial, he decidido reescribirlo, convencido de que desde las bases debemos reincidir en las mismas peticiones, manifestar igualmente nuestras opiniones en otros medios, con el mismo espíritu de necesidad de pluralismo interno y de debate abierto, renovador, que requiere urgentemente la situación actual.

Comparto que tenemos un gran índice de urgencias ideológicas y políticas, pero voy a tratar de enlazarlo con otras situaciones no abordadas explícitamente en el artículo, aunque muy visibles implícitamente.

Los afiliados y simpatizantes podemos y debemos realizar un análisis, también desde la base, para que el partido pueda posteriormente tomar decisiones e iniciar acciones renovadoras desde la estructura y convertirlo en un proyecto que se impregne en la sociedad.

Pero debemos tener muy presente que, al igual que no es posible consensuar un proyecto político nacional con las pretensiones profundamente nacionalistas, no es posible retener a quienes han sido apartados de un proceso renovador y tampoco es posible pretender acercar a los jóvenes a un proyecto en el que, además de ser distantes ideológicamente y de no estar involucrados, utiliza las redes sociales para crear “políticos influencers”.

Me decía un compañero que ha ocupado cargos de responsabilidad política a nivel nacional y autonómico que llevamos más de diez años alejados de los jóvenes, y lo estamos pagando, utilizando el término de que estamos “mega envejecidos”.

En mi opinión hemos afrontado la irrupción de las redes sociales, que mayoritariamente utilizan los jóvenes, imitando el modelo de que son las personas y no las ideas el eje fundamental de las publicaciones.

Actualmente nos encontramos con la presencia de personas en política cuya competencia fundamental es ser influyentes en las redes sociales, relegando a un segundo nivel su capacidad de gestión en las administraciones o como legisladores.

Las consecuencias las sufrimos a diario: su continuidad se valora anteponiéndose su nivel de seguimiento e influencia en las redes a su mérito y su capacidad. Se prioriza el “yo” frente a la imperiosa necesidad de transmitir ideas, opiniones y generar debate sobre los grandes temas del momento: vivienda, energía, transporte y servicios públicos esenciales.

Los ciudadanos nos merecemos algo mejor. Debemos evitar entre todos que florezcan este tipo de políticas y luchemos porque resurja de nuevo el verdadero talento. No queremos que las redes sociales muestren permanentemente líderes enfrentados con insultos, queremos ideas con argumentos.

Debemos utilizar las redes, al igual que el resto de vías de comunicación, para fomentar la participación, escuchar las reflexiones, transmitir el proyecto y, cuando sea necesario, presentar a las personas que nos han de representar institucional y estructuralmente.

Igualmente debemos reflexionar que muchas personas son o quieren ser voluntariamente analógicas, rehuyendo de lo digital, y que no se encuentran cómodas en el manejo de las nuevas tecnologías o prefieren otros medios para recibir la información.

La oligarquía tecnológica no debe ser la que nos imponga nuestra forma de pensar; debemos renovar nuestras ofertas en función de las nuevas demandas. Debemos fomentar la escucha activa presencial.

Esa escucha que nos permitió trasladar recientemente, en plena campaña, que los territorios, además de ser oídos, requieren sentirse escuchados, porque sabemos anticipar problemas que luego, de no enmendarse, conllevan situaciones enquistadas en el tiempo, que son las que la sociedad nos recuerda y reprocha día a día.

Recuperemos un debate interno que devuelva el pluralismo interno y fomente el debate externo tan preciso en estos momentos de acoso a las instituciones democráticas que pone en riesgo su credibilidad.

Y al igual que dice Ramón Jáuregui, este es el único espíritu de este artículo.

Firmado: JOSÉ ÁNGEL HIERRO JARNE (Miembro del Comité Provincial PSOE Alto Aragón)
No Comments Yet

Comments are closed