La asociación de familias alerta del deterioro del instituto y exige actuaciones urgentes

El IES Domingo Miral incumple con la normativa de barreras arquitectónicas a pesar de ser un edificio público. Imagen facilitada en su día por el profesorado del centro educativo.
La Asociación de Madres y Padres del IES Domingo Miral de Jaca ha hecho público un contundente comunicado en el que expresa su “profunda preocupación” por el estado actual del edificio del instituto y por las condiciones en las que estudian a diario más de 400 alumnos. Las familias consideran que el centro presenta “deficiencias graves que afectan tanto a la seguridad como al bienestar” de la comunidad educativa y exigen una intervención urgente por parte de las administraciones competentes.
Entre los problemas más destacados, el AMPA señala la inexistencia de accesibilidad en el edificio. La ausencia de ascensor impide que cualquier persona con movilidad reducida pueda acceder a la planta superior. Según denuncian, cuando un alumno o familiar necesita desplazarse con muletas o en silla de ruedas, es necesario reorganizar grupos completos para poder atenderle únicamente en la planta baja. Además, el propio personal del centro se ve obligado a transportar materiales pesados por las escaleras, una situación que consideran “inadmisible en un edificio público”.
Otro de los puntos críticos es el estado de la cubierta. El tejado, muy deteriorado, provoca filtraciones constantes cada vez que llueve o nieva. Estas goteras generan suelos resbaladizos, humedades, aparición de hongos y daños estructurales en techos y columnas. Las familias advierten de que las pequeñas reparaciones que se realizan con el presupuesto ordinario del instituto no solucionan un problema que ya compromete la seguridad del alumnado.
El comunicado también alerta de la presencia de amianto en la zona ampliada en 1985. Se trata de placas de fibrocemento cuya vida útil está ya superada y que contienen un material prohibido desde 2002 por su peligrosidad. El AMPA considera “inaceptable” que un centro educativo mantenga materiales potencialmente cancerígenos sin una evaluación y retirada adecuadas, tal como exige la normativa vigente.
A estas carencias se suma la falta de aulas y espacios adecuados. La ampliación del instituto, prometida desde hace años, sigue sin ejecutarse, lo que obliga a impartir clases en pasillos, laboratorios o estancias demasiado pequeñas. Algunos grupos carecen incluso de aula de referencia y deben desplazarse continuamente, una circunstancia que, según las familias, repercute directamente en la calidad educativa.
El AMPA denuncia igualmente que los despachos y zonas de atención son insuficientes, que la conserjería resulta demasiado reducida y que no existen salas adecuadas para reuniones con familias. A ello se añaden ventanas obsoletas y sin aislamiento, que permiten la entrada de frío y agua, y un sistema de persianas interiores que se avería con frecuencia, dificultando la ventilación y el confort en las aulas.
Los problemas se extienden también a los aseos, claramente insuficientes para el volumen de alumnado del centro, y a otras cuestiones estructurales como la detección de termitas en elementos de madera, la falta de un espacio digno para el profesorado durante el almuerzo o la necesidad de una renovación general del edificio, que cuenta con casi un siglo de antigüedad.
Ante este panorama, la asociación recuerda que el inmueble es de titularidad pública y que corresponde a las instituciones garantizar su correcto mantenimiento. Las familias exigen que se cumpla la normativa vigente en materia de seguridad y accesibilidad y advierten de que, si no se avanza de manera clara y efectiva en la solución de estas deficiencias, el AMPA se reserva la posibilidad de iniciar acciones para defender los derechos del alumnado.
El mal estado de las cubiertas provoca goteras, un problema que tiene que subsanarse con cubos y medidas improvisadas. Imagen proporcionada en su momento por el profesorado del instituto.
Un malestar que ya venía de atrás
La denuncia del AMPA se suma al malestar expresado semanas atrás por el propio profesorado y el personal del instituto. El pasado 17 de diciembre, docentes y trabajadores del IES Domingo Miral se concentraron a las puertas del centro para hacer visibles el deterioro y las carencias del edificio y reclamar actuaciones “necesarias” a las administraciones responsables.
En aquella movilización, se puso de manifiesto que los problemas del instituto no son puntuales, sino estructurales y acumulados durante años. La iniciativa del AMPA refuerza ahora esa reivindicación y traslada a la opinión pública que la comunidad educativa en su conjunto –familias, alumnado y profesorado– comparte la misma preocupación por el estado de un centro fundamental para la formación de cientos de jóvenes de Jaca y su comarca.

