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28 años después: El templo de los huesos (28 Years Later: The Bone Temple, 2026)

Duración: 109 min. País: Reino Unido. Dirección: Nia DaCosta. Guion: Alex Garland. Reparto: Ralph Fiennes, Emma Laird, Alfie Williams, Jack O’Connell. Música:Hildur Guðnadóttir. Fotografía: Sean Bobbitt. Productoras: Columbia Pictures, DNA Films, BFI, Decibel Films, Sony Pictures. Distribuidora: Sony Pictures.


El cine de terror opera en un espacio que transgrede los tabúes (violencia extrema, moralidad distorsionada, pulsiones primarias), expuestos sin filtros ni barnices, y sin posibilidad de malinterpretar el contenido. Porque este género presume de ser políticamente incorrecto. Sin la necesidad de justificarse, ni de que sus personajes deban redimirse o emitir juicios moralizantes, algo que siempre sucede en los dramas convencionales. En el género de terror, se pueden exhibir los miedos más oscuros de la sociedad, incluidos en el espacio de nuestras normas políticas, religiosas o morales.

Podríamos preguntarnos dónde está la necesidad de contemplar lo prohibido. La respuesta se basaría en desafiar las normas sociales, explorando los abismos de la condición humana sin ningún tipo de consecuencias. Disfrutar viendo cómo las reglas de urbanidad se descartan totalmente.

Hace ya décadas, iniciaron Danny Boyle y Alex Garland, para perturbarnos, la saga de infectados vivientes. 28 días después y sus secuelas han sufrido altibajos e irregularidades. Justamente, la de 2025, también dirigida por el propio Boyle, fue un refrito con mucha pirotecnia, pero muy poca sustancia. El director, saboteó lo que podría haber sido un gran regreso, y lo convirtió en algo pretencioso. Pero, justo cuando ya no nos quedaba esperanza, aparece Nia DaCosta, una directora que sorprendió con la versión de Candyman (2018), y que, en esta ocasión, retoma la saga, con dignidad y voz propia.

Realiza su trabajo aplicando su amplia visión de cineasta, al servicio del guion de Alex Garland. Porque esta combinación se enfoca más en la deshumanización de las personas, que en los propios zombis, mediante escenas de terror, rozando el gore con toda la carga posible de violencia desmedida. Pero con un toque que las vuelve casi cómicas, ya en la frontera del absurdo. El verdadero terror reside en el propio ser humano, capaz de despellejar a otros seres en actos rituales, invocando doctrinas absurdas unidas a ideas de salvación eterna que se escapan a la fe. Volveremos a ver personajes que nos son familiares, y que ya conocemos Y otros nuevos, que nos producirán auténticas pesadillas solo con saber que existen. Por supuesto, en el reparto vuelven a aparecer Ralph Fiennes, Alfie Williams y Jack O’Connell. Todos ellos, continúan brillando para proporcionar credibilidad al film.

La verdadera satisfacción de visionar este tipo de cine reside en experimentar el miedo, inmerso en un entorno controlado, donde nuestra mente libera tensiones y ansiedades de la vida real. Pudiendo experimentar, al final de la película, la grata sensación de alivio al ser conscientes “de que solo era cine”.

Películas como 28 años después: El templo de los huesos, constituyen una excelente terapia para los amantes de las sensaciones fuertes. Además, puede ser igualmente válida, tanto para los amantes de las secuelas, ya que aparecen referencias a películas de culto, como para quienes se dejan atrapar por primera vez. Un gran film, que deja abierta la posibilidad de continuar explorando nuevos escenarios, con el fin de que la saga no llegue a extinguirse.

El botín
La fiera
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