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Celebración den san Antón en la lonja mayor de la Catedral de Jaca, donde tuvo lugar la tradicional bendición de mascotas. EL PIRINEO ARAGONÉS

La lluvia persistente y el ambiente invernal marcaron este sábado, 17 de enero, la celebración de la festividad de san Antón en Jaca, que contó con una participación más reducida de lo habitual. Una quincena de mascotas, en su mayoría perros, acudieron a la Catedral para participar en los actos organizados con motivo del día del protector de los animales, una cifra inferior a la registrada en otras ediciones, previsiblemente condicionada por la meteorología adversa y la coincidencia de la fiesta en fin de semana.

La jornada comenzó con la celebración de la misa en el interior del templo, presidida por la imagen de san Antonio Abad en el altar mayor. Finalizada la eucaristía, los asistentes se trasladaron a la lonja mayor de la Catedral, donde tuvo lugar la tradicional bendición de animales, uno de los momentos más esperados de esta cita anual.

La Hermandad de la Oración de Jesús en el Huerto fue, un año más, la encargada de organizar los actos, que se desarrollaron en un ambiente cercano y familiar pese a las inclemencias del tiempo. Las mascotas ofrecieron un variado repertorio de reacciones ante el ritual: algunas se mostraron inquietas, tirando de la correa o explorando el entorno con curiosidad; otras permanecieron más contenidas, atentas a sus dueños o tratando de resguardarse del frío y la lluvia. El momento de la aspersión no pasó desapercibido para la mayoría, que observó el hisopo con mezcla de sorpresa y cautela, mientras que el reparto posterior de la torta despertó un interés mucho más unánime entre animales y acompañantes.

La bendición de San Antón hunde sus raíces en la tradición rural y estuvo históricamente ligada a la protección de los animales de labor —caballerías, bueyes o asnos— esenciales para la vida en el campo. Con el paso del tiempo, la celebración se ha ido adaptando a los cambios sociales y hoy está principalmente asociada a las mascotas, especialmente perros y gatos. Se trata de una festividad muy arraigada en pueblos y ciudades de toda España, que suele celebrarse a las puertas de las iglesias y con la presencia de la imagen del santo, representado con hábito monacal, cayado de pastor y acompañado de animales, símbolo de su papel como protector del mundo animal.

Algunas imágenes de la jornada en la lonja mayor de la Catedral de Jaca. EL PIRINEO ARAGONÉS
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