
Detalle de algunos materiales para operar en montaña que se exponen. SUBDELEGACIÓN DE DEFENSA
El Centro Cultural Manuel Benito Moliner (C.C. Matadero) de Huesca acoge desde este 15 de enero la exposición La montaña nos une. 125 años de unidades de montaña, una muestra organizada por el Ayuntamiento de Huesca en colaboración con la Subdelegación de Defensa y el Instituto de Historia y Cultura Militar, que conmemora los 125 años de servicio a España de las unidades de cazadores de montaña, una de las especialidades más singulares y exigentes del Ejército de Tierra.
La exposición sitúa su punto de partida en 1899, cuando el ministro de la Guerra Camilo de Polavieja impulsó la creación de los primeros batallones de infantería de montaña, a partir de unidades de cazadores de infantería ligera. Aquella decisión, adoptada durante la regencia de María Cristina y en un contexto de profunda crisis nacional tras la pérdida de Cuba y Filipinas, supuso un claro intento de modernización del Ejército español, alineándolo con modelos ya existentes en países como Francia e Italia.
Entre aquellas cinco primeras guarniciones fundacionales —Estella, Seo de Urgel, Cáceres, Ronda y Jaca— la capital jacetana ocupa un lugar destacado en el discurso expositivo, tanto por su temprana vinculación a estas unidades como por el peso continuado que ha tenido en su evolución histórica. Desde sus orígenes, Jaca se consolidó como un enclave estratégico para la infantería de montaña, íntimamente ligado al Pirineo y a las exigencias de un terreno que condicionó la forma de instrucción, organización y combate de estas tropas.
El recorrido propone una visión cronológica de los principales hitos vividos por las unidades de montaña a lo largo de más de un siglo, desde su configuración inicial —avanzada para su tiempo, con mayor número de compañías y apoyos de artillería, ingenieros y logística— hasta las sucesivas reorganizaciones, transformaciones y traslados de guarniciones. La muestra también aborda el papel desempeñado por estas unidades en distintos episodios históricos, incluida la Guerra Civil, donde frentes considerados secundarios, como el Pirineo o el Maestrazgo, tuvieron una relevancia operativa significativa.
Un apartado especialmente relevante se centra en la posguerra, etapa considerada como la edad de oro de las unidades de montaña. La necesidad de proteger la frontera pirenaica, la lucha contra el maquis y el ambicioso programa de fortificación conocido como línea P otorgaron a estas tropas un protagonismo singular. En ese contexto se enmarca la creación, a mediados del siglo XX, de la Escuela Militar de Montaña, hoy Escuela Militar de Montaña y Operaciones Especiales (EMMOE), con sede en Jaca, concebida para garantizar una formación especializada y homogénea de mandos y soldados en operaciones en montaña y clima frío.
La exposición también se detiene en el profundo proceso de transformación vivido por las Fuerzas Armadas en las décadas finales del siglo XX, marcado por la integración en la OTAN, la profesionalización del Ejército, la desaparición del servicio militar obligatorio y la incorporación de la mujer. En ese nuevo escenario, las unidades de montaña, con un importante número de efectivos formados en Jaca, demostraron su capacidad de adaptación y su alto nivel de preparación en misiones internacionales desarrolladas en Bosnia, Kosovo, Albania, Mali o Afganistán, donde fueron pioneras en los primeros despliegues y protagonistas del repliegue final de las fuerzas españolas.
Pese a los recortes y desapariciones de unidades sufridos en los años noventa, un proceso que afectó de forma especial a la estructura de montaña, la muestra subraya la vigencia actual de esta especialidad militar. El nuevo contexto geopolítico, con escenarios cada vez más orientados a zonas septentrionales y de clima extremo, ha vuelto a poner de relieve la necesidad de tropas específicamente adiestradas para operar en terrenos difíciles, una capacidad que no se improvisa y que sigue teniendo en Jaca uno de sus principales referentes.
Paneles de la exposición que puede visitarse en Huesca. SUBDELEGACIÓN DE DEFENSA
Contenido museográfico
Desde el punto de vista museográfico, La montaña nos une combina paneles históricos con una cuidada selección de equipos, materiales y utensilios utilizados a lo largo del siglo XX para la vida, el movimiento y el combate en montaña. La exposición tiene además una clara vocación didáctica, al explicar de forma accesible conceptos clave como la supervivencia en entornos hostiles, la movilidad en terreno abrupto o la instrucción en esquí y escalada, pilares fundamentales de la especialidad de montaña.
El recorrido se completa con una reflexión sobre el espíritu de cuerpo que caracteriza a estas unidades, forjado en la dureza del entorno, la convivencia prolongada y la superación constante de dificultades, y que se traduce en valores como la austeridad, el sacrificio, la capacidad de adaptación y la iniciativa, tanto en soldados como en mandos.
La exposición podrá visitarse hasta el 15 de febrero en el Centro Cultural Manuel Benito Moliner, de lunes a viernes de 18:00 a 21:00 horas, y los sábados, domingos y festivos de 12:00 a 14:00 y de 18:00 a 21:00 horas, consolidando a Huesca como punto de encuentro para la divulgación de una historia militar estrechamente ligada al Pirineo y, de manera muy especial, a Jaca y sus unidades de montaña.

