Enrique Ipas y Teresa Garayoa son el alma de la posada Magoria, que se inauguró en Ansó en 1979 y bajó la persiana el pasado 30 de septiembre. “Tras más de 46 años de actividad e infinidad de experiencias vividas, ha llegado el momento de cerrar este ciclo y comenzar otro nuevo”, aseguran sus gestores, “agradecidos con todos los que han formado parte de esta aventura” y esperando que “les haya aportado tanto como a nosotros”.