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El nuevo jefe del RICZM señala que la rotación de la BRILIB XLV será el “esfuerzo principal” de su etapa al frente de la unidad

El coronel Mateos es el nuevo coronel jefe del Regimiento de Infantería “Galicia” 64 de Cazadores de Montaña. EL PIRINEO ARAGONÉS

El Regimiento de Infantería “Galicia” 64 de Cazadores de Montaña, con base en los acuartelamientos “San Bernardo” y la Victoria de Jaca, ya ha activado la fase inicial de preparación para su próximo despliegue internacional en Líbano, previsto a partir de la próxima primavera y con regreso en torno a noviembre de 2026. Será la tercera participación del regimiento en la Operación Libre Hidalgo —en el marco de la FINUL (Naciones Unidas)— y, en palabras del coronel jefe, José Marcelino Mateos Contreras, el objetivo que va a centrar su periodo de mando: no solo por la misión en sí, sino por el despliegue, el repliegue y la posterior recuperación y reorganización del personal, un ciclo que se extenderá “durante todo el año” y alcanzará “a principios del año siguiente”.

El coronel Mateos tomó posesión el 12 de diciembre en un acto presidido por el general jefe del Mando de Tropas de Montaña, Antonio Ortiz Martínez. Llega al “Galicia” 64 con dos bazas que le colocan en la mejor posición para afrontar este nuevo despliegue: conoce la unidad —en la que estuvo destinado como teniente y capitán— y conoce el escenario libanés, donde ha participado en dos ocasiones, la última el año pasado desde el cuartel general de la misión en Naqoura. En su trayectoria figuran también otras operaciones internacionales en Afganistán, Kosovo y Mali, experiencia que, según explicó, le permite “visualizar bastante bien” los cometidos a los que se enfrentará el contingente que saldrá desde Jaca.

Aunque todavía no hay fechas cerradas ni un organigrama definitivo —“muchas cosas pueden cambiar, el personal que participa, incluso la estructura del contingente”, advirtió—, el calendario de trabajo ya está en marcha. La unidad ha empezado a reorganizarse y a fijar su preparación que culminarán en un ejercicio de integración y certificación, imprescindible para acreditar que el contingente cumple los estándares exigidos por el propio Ejército y por Naciones Unidas antes de entrar en la zona de operaciones. Ese ciclo incluye actividades “más domésticas” en el entorno de Jaca y otros espacios cercanos, además de maniobras de mayor entidad en instalaciones como San Gregorio, en Zaragoza, junto a una fase previa de concentración en la que se ultimarán las coordinaciones, especialmente las logísticas: desde la carga de equipos hasta el envío de materiales que deben estar disponibles sobre el terreno.

El despliegue se realizará bajo el paraguas de la FINUL y con el mando español del Sector Este, en una misión que, según recalcó el coronel, “no cambia” en su esencia pese a que el escenario se haya modificado “sustancialmente” tras la escalada regional y la evolución de los despliegues en la frontera. España mantiene en la zona uno de sus principales compromisos en el exterior —cerca de 700 militares, según el Gobierno— y la base “Miguel de Cervantes”, próxima a Marjayún, continúa siendo el eje del contingente.

El coronel Mateos durante la entrevista. EL PIRINEO ARAGONÉS

Objetivos y actividades de la misión



En la explicación del día a día, Mateos describió un “control de zona” que se concreta en la supervisión de actividades, la elevación de partes e información y una presencia constante adaptada a perfiles muy distintos. Por un lado, unidades logísticas que sostienen la operación; por otro, unidades tácticas encargadas de la observación; y, de forma muy relevante, el componente de enlace civil, en contacto permanente con autoridades locales y grupos de población. Todo ello, insistió, se realiza con neutralidad entre las partes, con apoyo a la población libanesa en la franja de responsabilidad y con respaldo a las Fuerzas Armadas Libanesas (LAF) en la implementación de la seguridad en el sur del país.

La situación, eso sí, obliga a un enfoque de preparación “con medidas de seguridad de la fuerza” ajustadas a una posible escalada, sin alterar el mandato principal. “La misión no cambia”, repitió el coronel ante las preguntas sobre el conflicto, matizando que lo que varía es la protección y el modo de operar en función del nivel de amenaza y del tipo de unidad desplegada, porque no afronta lo mismo una unidad “de vanguardia” que otra “de retaguardia” o de apoyo logístico.

Otro de los elementos que el regimiento considera un valor añadido en esta rotación es el trabajo multinacional. Bajo la bandera de Naciones Unidas conviven contingentes de numerosos países; algunos encuadrados bajo el mando español en el Sector Este y otros dependientes directamente de la estructura general de la FINUL o de sectores distintos. Para el “Galicia” 64, acostumbrado a cooperar con aliados europeos, el despliegue también supone trabajar codo con codo con unidades africanas y asiáticas, con procedimientos e idiosincrasias diferentes, una experiencia que el coronel enmarcó como una “motivación” y un aprendizaje operativo añadido.

Otros compromisos internacionales que exigen la misma preparación

En paralelo a Líbano, el regimiento deberá sostener otros compromisos que exigen la misma preparación y puesta a punto. Mateos citó de manera expresa el despliegue en Noruega a finales de invierno y principios de primavera, un ejercicio en condiciones de frío extremo en el que las tropas de montaña españolas participan desde hace años, además de otros ejercicios internacionales y bilaterales vinculados a los compromisos de España con aliados y con la estructura OTAN. Su objetivo declarado como jefe de unidad será, precisamente, encadenar “reorganizaciones sucesivas” para atender a la doble vertiente: mantener el esfuerzo principal de Líbano sin perder las capacidades que deben permanecer listas en territorio nacional y, después, recuperar el ritmo ordinario de preparación una vez concluida la misión.

El suboficial mayor Antonio Tena, presente en la comparecencia, contextualizó ese esfuerzo dentro de una trayectoria que considera “bregada” en operaciones internacionales: Bosnia como primer gran despliegue, seguido por Albania y, casi en paralelo, Afganistán y Kosovo; más tarde Mali y, en los últimos años, Líbano. En ese marco, la rotación de 2026 se inscribe además en un hito simbólico: se cumplen dos décadas desde la incorporación española a la misión en 2006.

A esa lectura operativa se suma una incógnita estratégica que ya planea sobre el calendario: la renovación del mandato. Naciones Unidas aprobó en agosto de 2025 una prórroga “final” hasta el 31 de diciembre de 2026, con el horizonte de iniciar a partir de esa fecha un repliegue y retirada ordenados en el plazo de un año. El coronel Mateos lo explicó a nivel práctico: el contingente español mantiene su planificación sin cambios, pero aún no se conoce con detalle “cuál va a ser el futuro de la misión” más allá de ese marco, ni cómo se concretará el ajuste de la presencia internacional.

En lo interno, el “Galicia” 64 llega a esta fase con una plantilla en torno a 540 militares, mujeres y hombres, y con presencia femenina en puestos tácticos, de combate y logísticos. Y, como elemento de apoyo durante las rotaciones, la unidad cuenta con un Equipo de Apoyo a las Familias —integrado por unas cuatro personas— que actúa como cobertura ante necesidades y urgencias domésticas que puedan surgir durante la ausencia del personal desplegado, prestando acompañamiento y gestión a madres y padres cuando no existe apoyo cercano para las familias.

“Para nosotros es todo un orgullo poder participar en la misión”, resumió el coronel Mateos, que dejó claro que su papel durante la rotación será dirigir desde Jaca la preparación, la organización y la continuidad de capacidades del regimiento, mientras el contingente ejecuta sobre el terreno los cometidos asignados por Naciones Unidas.

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