Concentración reivindicativa ante las puertas del centro, este miércoles en Jaca

Los profesores y el personal se han concentrado ante las puertas del centro para denunciar las deficiencias y carencias que acumula el IES Domingo Miral. EL PIRINEO ARAGONÉS
El profesorado y el personal del IES Domingo Miral de Jaca —donde se imparten enseñanzas de Educación Secundaria Obligatoria (ESO) y Bachillerato, en turnos diurno, vespertino y nocturno— se concentró este miércoles, 17 de diciembre, a las puertas del centro para exponer públicamente el deterioro y las carencias que arrastra el edificio, y reclamar actuaciones “necesarias” por parte de las administraciones competentes.
Durante la protesta, los docentes lucieron camisetas y pancartas verdes con el lema “Escuela Pública: de todos/as, para todos/as” y portaron carteles con consignas como “Escuela Pública, justicia social” o “Sin rampas, ascensores, aulas, tejado”, además de mensajes que aludían a “goteras”, “hongos”, “amianto” o “termitas”.
Según explicó Carlos Ruiz, portavoz del profesorado, se trata de “una primera medida de denuncia pública”, que se completará con el traslado al Departamento de Educación, Cultura y Deporte del Gobierno de Aragón de un documento en el que se detallan las deficiencias detectadas, acompañado de firmas del profesorado. “La vía interna vemos que no acaba de funcionar porque solamente son promesas y no acaban de llegar”, señaló, al tiempo que avanzó que no descartan “realizar más movilizaciones” si no obtienen respuesta.
Ruiz resumió el motivo central de la convocatoria en una idea: “el edificio es inadecuado para el uso que se le da, que es la de ser un centro de enseñanza”. En primer lugar, subrayó las “graves deficiencias de accesibilidad”, al carecer de ascensor, lo que “complica mucho” el acceso de personas con lesión o discapacidad y obliga también al personal a transportar cargas por las escaleras.
En paralelo, el profesorado denuncia problemas de seguridad vinculados al estado de la cubierta: “cuando llueve o nieva hay goteras” que, con el tiempo, “empiezan a afectar también algunos elementos de la estructura”. En su nota, el colectivo añade que las filtraciones favorecen humedades y la aparición de hongos, y alerta del riesgo en suelos mojados, además del deterioro progresivo de techos y columnas.
Uno de los puntos que causa “especial preocupación”, por su relación con la salud, es la presencia de uralita con amianto en la ampliación realizada en 1985. El portavoz indicó que la vida útil del amianto se estima en “unos treinta, cincuenta años” y que estas placas “ya llevan puestas cuarenta”, por lo que consideran que existe un riesgo reconocido por la propia normativa. En la nota se recuerda que este material está prohibido desde 2002 y se cita el RD 396/2006 sobre su retirada.
Fuera de micrófonos, Ruiz apuntó que la sustitución de la cubierta de amianto ya había salido a licitación, aunque no se presentó ninguna empresa, y planteó que podría ser un momento oportuno para abordar una actuación conjunta de mejora y ampliación.
El profesorado también puso el foco en la falta de espacio. Ruiz explicó que, para organizar ESO y Bachillerato —con desdobles y optativas— “hace falta a lo mejor tres o cuatro aulas”, y concretó que este curso se ha llegado a dar clase “en un pasillo” y también en los laboratorios, “que no es el sitio más seguro para dar clase”.
A estas carencias se suman, según el documento, la ausencia o insuficiencia de despachos para algunos departamentos, la falta de un espacio adecuado de conserjería y la inexistencia de salas apropiadas para la atención a las familias. “Hace falta espacio para atender a los padres… que tiene que ser un lugar establecido, concreto”, indicó Ruiz.
El colectivo cifra en “más de 400” el alumnado del turno diurno y sostiene que el número de aseos es insuficiente para esa población escolar, especialmente durante los recreos, al concentrarse entonces los desplazamientos. En la nota se aportan los datos de dotación de baños para alumnado y personal y se defiende la necesidad de reformarlos y ampliarlos.
En su argumentario, el profesorado recuerda además que el edificio fue construido en los años 30, que el instituto ocupa el inmueble desde 1961 y que, pese a su solidez, apenas ha recibido en décadas reformas de adecuación “a los tiempos actuales”. También señala que el ala que ocupaba el Instituto Pirenaico de Ecología (IPE) permanece cerrada desde 2012 y que, desde entonces, se han sucedido promesas de reacondicionamiento para ampliar el centro.
En este contexto, los docentes subrayan la “paradoja” de que el edificio dejara de ser colegio electoral tras las elecciones de 2019 por sus problemas de accesibilidad, mientras continúa en uso diario como centro educativo. La concentración concluyó con el anuncio de nuevas gestiones: además del envío del documento a la Consejería, la demanda se trasladará a través del Consejo Escolar a la representante del Ayuntamiento de Jaca para solicitar implicación municipal en la solución de las deficiencias.



