“Las administraciones públicas tienen la obligación de optimizar los recursos y dotar de medios para la intervención y fiscalización de esas inversiones”.

El impulso a los cultivos de tierra de secano y de la huerta, facilitando los medios técnicos y mecánicos, es una de las líneas estratégicas para el desarrollo del Proyecto tractor que propone el autor del artículo.
Este es un artículo de opinión que se engloba dentro de una serie de apuestas por el territorio. Con su difusión, Asamblea Canal Roya pretende mostrar otras alternativas de desarrollo para estos valles.
El Gobierno de Aragón puso a disposición de los grupos de acción local unos fondos con la finalidad que sean destinados a proyectos tractores o estratégicos en las comarcas. Aprovechando esta circunstancia, en el programa de desarrollo rural en la Jacetania y el Alto Gallego se aprobó este último verano un proyecto estratégico para impulsar la economía.
Adecuara que es la asociación que gestiona los fondos para el desarrollo rural en estas comarcas, inicio un procedimiento de participación ciudadana para definir ese proyecto. Después de muchas reuniones y debates se decidió apostar por el sector primario y plantear que la transformación de productos agrícolas y ganaderos podría ser ese tractor que impulsara la economía en todo el territorio. Desde una gestión colaborativa, se animó a ayuntamientos, empresarios, asociaciones, cooperativas y, en definitiva, a todos los eslabones de la cadena alimentaria a involucrarse. Este plan se articula en torno al fomento de nuevos cultivos, la trasformación de la carne, la elaboración de productos artesanos y de proximidad y encaja perfectamente con la idea de impulsar un sector que en origen tan apenas produce valor añadido y sin embargo lo genera en las grandes ciudades.
Teniendo en cuenta este contexto se definieron unas líneas estratégicas para el desarrollo de este proyecto:
- Dar un impulso a los viveros de empresas que ya están en marcha tanto en Jaca como en Biescas.
- Apostar por un matadero comarcal moderno con una sala de despiece. Actualmente solo en Sabiñánigo hay una instalación municipal pequeña que no tiene capacidad y por supuesto no dispone de medios suficientes para transformar la carne de la ganadería o de la caza.
- Promover cultivos en tierras de secano y de nuestra huerta, facilitando los medios técnicos y mecánicos, recuperando productos como los boliches y otras legumbres y verduras que, durante muchas generaciones, fueron el sustento de estos pueblos.
- Crear una lonja o mercado del Pirineo para poner estos productos a disposición de los consumidores y la hostelería.

Después de muchas reuniones y debates, se decidió apostar por el sector primario y plantear que la transformación de productos agrícolas y ganaderos podría ser ese tractor que impulsara la economía en todo el territorio.
Todas estas propuestas y otras que se puedan ir desarrollando desde lo local o individual pueden un día llegar a ser una realidad buscando la cooperación de todas las partes implicadas, para conseguir al final un impacto y dimensión importante en las comarcas.
Las bases que regulan esta convocatoria son extraordinarias llegando a subvencionar un 80% de las inversiones, cuando normalmente no llegan al 30% en los planes rurales, y siempre condicionados al tope de presupuesto.
Ahora vamos a la parte económica que es donde se fija la importancia que se les da a los proyectos que emanan de la administración autonómica. Al final las políticas se basan en realidades presupuestarias y para este proyecto destinado a potenciar el sector primario en estas comarcas pirenaicas se presupuestó unos escasos 300.000 euros. Cantidad que a todas luces es insuficiente.
Compararse dicen que es buena cosa y es una magnífica manera para ver la realidad de las políticas que se quieren llevar a cabo, lo que se quiere hacer y cuáles son las prioridades de la Administración autonómica. Por un lado, se destina esta raquítica partida que abarca a las dos comarcas, con la implicación de todos los agentes del territorio y que, por supuesto, será gestionado con transparencia y la participación del grupo de Adecuara, y por otro, vemos como se invierten directamente 200 millones de euros de dinero público, parte de ellos con fondos europeos, a las empresas de las estaciones de esquí, para telesillas y nieve artificial. Un dinero finalista destinado a empresas particulares sin que éstas tengan que invertir ni un solo euro. Un despilfarro a todas luces descomunal en la nieve, ante un futuro de cambio climático, ignorando los avisos del mundo científico, sin el más mínimo estudio de viabilidad para los próximos años, y con el apoyo negacionista de parte de la propaganda oficial. Un plan llamado Pirineos que bien podría llamarse Plan Marchica, por lo delirante de las propuestas que vamos conociendo, como salidas de una noche de juerga.
Y el rechazo que están provocando. Está claro que a nadie de los que formamos la Junta de Adecuara se nos hubiera ocurrido una propuesta tan descabellada, tan cortoplacista y tan injusta con el resto de sectores y además discriminando a los valles que no tienen estaciones de esquí.
El esquí y las empresas que explotan las estaciones tienen que adaptarse y modernizarse con inversiones que garanticen primero la seguridad y la excelencia y, por supuesto, si el negocio de la nieve parece ser tan interesante, que también ellas participen en la inversión.
Las administraciones públicas tienen la obligación de optimizar los recursos y dotar de medios para la intervención y fiscalización de esas inversiones. Como hemos dicho, los grupos de desarrollo rural están diseñados precisamente para esos fines y atesoran una larga trayectoria en la gestión de proyectos. Estando presentes en todo el territorio. Por tanto, aún se hace más incomprensible que tal inyección de dinero no se someta al más mínimo debate y a la participación de la ciudadanía.
Las administraciones publicas claro que deben invertir a fondo perdido, pero solamente en servicios públicos que beneficien a toda la sociedad; educación, sanidad, etc. Si a la hora de invertir no tenemos claros estos conceptos vamos camino de perder la fuerza que puede darnos un tractor para cambiarlo por un burro o… una burrada.