25 AÑOS
Diciembre 2000

Restauradores en la capilla de la Trinidad hace 25 años. EL PIRINEO ARAGONÉS
Los trabajos de restauración de la capilla de la Trinidad de la catedral de Jaca comenzaron la pasada semana y tendrán una duración de ocho meses.
Se contemplan dos fases: una primera que se centra en la cúpula y la linterna, consistente en el tratamiento de la piedra, la limpieza de los rosetones en madera dorada que decoran los casetones de la cúpula y en el tratamiento de la pintura existente en las ventanas cegadas; y una segunda en la que se restaurará el retablo, la portada, la pila bautismal, así como la puerta de madera, la reja y la lápida de mármol de la tumba del obispo Antonio de Bergosa.
La intervención integral de este conjunto renacentista corre a cargo de la empresa Tekne de Madrid, que ya ha acometido otras obras de restauración en esta catedral, y cuenta con una inversión de 60 millones de pesetas. El 60 por ciento del coste será sufragado por el departamento de Cultura y Turismo del Gobierno de Aragón (36 millones de pesetas), la Caja de Ahorros de la Inmaculada aporta el 20 por ciento (12 millones), el 15 por ciento (9 millones) corresponde al Obispado de Jaca y el 5 por ciento restante (3 millones) al Ayuntamiento de Jaca.
La capilla de la Santísima Trinidad se sitúa a los pies de la nave del evangelio, en el lado izquierdo del atrio del templo.
Es de planta cuadrada y fue fundada en 1569 por el matrimonio formado por Martín Sarasa y Juana de Aranda como ámbito funerario y acabada de construir en 1578. Es la capilla renancentista más importante de la catedral después de la de San Miguel, cuya portada en alabastro trata de emular, en menor escala y diferente diseño.
En el centro de la cúpula se levanta una linterna rematada por un copulín que permite la escasa iluminación natural del espacio. Este tipo de remate es una novedad dentro de la arquitectura funeraria aragonesa.
El retablo, en piedra policromada, ocupa el frente de la capilla y consta de sotabanco, un cuerpo de tres calles y ático. Está presidido por un grupo de la Trinidad en el que llama la atención la figura de Dios Padre, copia del Moisés realizado por Miguel Ángel para la tumba del Papa Julio II en Roma. Se desconoce el nombre de su autor, aunque tradicionalmente se atribuye al guipuzcoano Juan de Anchieta, la figura más importante de la escultura romanista en Navarra y La Rioja.
La mayor parte de los elementos dominantes de la capilla se encuentran en mal estado de conservación debido, fundamentalmente, a la existencia de desperfectos producidos por golpes, agentes climáticos: temperatura y humedad y factores bioquímicos, como la formación de sales y cristales.
En concreto, la piedra de la capilla es una arenisca de tipo calcarenita, que se encuentra disgregada en muchas áreas, si bien la mayor afección que se ha detectado es el efecto destructor del agua que penetra por capilaridad en la piedra y la pulveriza, al igual que las sales. De esta manera es fácil observar áreas con disgregación de materiales, con pérdidas de volumen o grietas y fisuras. En lo que respecta a la policromía, los mayores daños detectados son los causados por la pérdida de pintura, repintes o encegamiento por la aplicación de aceites protectores, además de salpicaduras de cera, acumulación de polvo, levantamientos y pérdidas de material.