La charla-presentación será el jueves 11 de diciembre en el Salón de Ciento del Ayuntamiento de Jaca

La canción del agua muestra la vida que crece en torno a un río desde su nacimiento en el Pirineo hasta la desembocadura en el Delta del Ebro. JORGE RUIZ DEL OLMO
La presentación del libro La canción del agua, de Jorge Ruiz del Olmo, se celebrará en Jaca el próximo jueves 11 de diciembre, a las 19:00 horas, en el Salón de Ciento del Ayuntamiento. La obra, premiada con el Félix de Azara a la edición 2024 de la Diputación Provincial de Huesca, es el resultado de casi ocho años de trabajo de este fotógrafo que, hace más de dos décadas, echó raíces en la Jacetania y el Alto Gállego y ha querido narrar el viaje del agua desde su origen en la nieve pirenaica hasta su encuentro final con el mar. El libro propone al lector acompañar ese trayecto igual que se sigue a un río: sin prisa, con la mirada puesta en los detalles y la mente abierta a los cambios de luz, al discurrir de las estaciones y a los silencios que describen y alientan el paisaje.
Ruiz del Olmo lo define como una experiencia para recorrer un río y también para reconocerse en él. “Se trata de abrir el libro y navegar, hacer un viaje. La propuesta es una aventura a través del elemento líquido, pero que nos lleva más allá; porque, al vivir las edades del agua, estamos viviendo también las nuestras”, explica. Por ello, la intención del autor no es únicamente mostrar el territorio, la naturaleza y los seres que viven y crecen en su entorno, sino invitar a pensar en la relación íntima entre el ser humano y el agua: en cómo nacemos, viajamos y nos transformamos hasta alcanzar la desembocadura de nuestras vidas.
Ese viaje visual, textual y sonoro será el eje del acto de presentación. El volumen, último proyecto editorial del autor, llega a Jaca tras una primera puesta de largo en Zaragoza, en el Museo de Ciencias Naturales, donde despertó “mucho interés” y “una acogida muy buena” entre los asistentes. Ruiz del Olmo mantiene en reserva una “pequeña sorpresa” para la cita jacetana, con la intención de que sea descubierta en directo. Más allá de ese guiño, la presentación pretende mostrar el libro tal como fue concebido: no como un objeto decorativo, sino como una experiencia que se describe despacio, con pausa, que pide detenerse y escuchar.
Buena parte de las valoraciones recibidas tras el lanzamiento destacan el cuidado puesto en la edición. “Hemos invertido mucho esfuerzo, no solo en buscar las mejores imágenes, sino en encontrar los mejores materiales posibles y en proponer un diseño especial y cuidado para crear un producto bello”, señala. El papel, la reproducción fotográfica y la encuadernación buscan transmitir esa calidad estética y estar al servicio de las imágenes. En este apartado ha resultado clave el trabajo de la editorial Otro Matiz (Grávalos Aplicaciones Gráficas), encargada del diseño y la impresión, con la que Jorge Ruiz ha trabajado estrechamente para lograr un tono visual coherente con el tema: limpio, fluido y transparente, como la propia agua.
El proyecto sale adelante tras una campaña de micromecenazgo en Verkami que superó ampliamente las previsiones iniciales. “Ha sido algo novedoso para mí y estoy muy, muy satisfecho con el resultado porque se duplicaron las expectativas y al final llegamos a pasar de 6.100 euros, que viene a ser unos 150 libros y láminas”, detalla el autor. Los mecenas no solo han permitido materializar la edición, sino que se han convertido en una comunidad que ha acompañado el proceso desde el origen. Para ellos se han reservado postales y láminas exclusivas que no se pondrán a la venta posteriormente, un modo de agradecer su respaldo y confianza.
La distribución principal se realiza a través de la web jorgeruizphotography.com, donde ya se pueden adquirir ejemplares y copias impresas de su obra fotográfica. De cara a Navidad, el autor confía en que el libro pueda encontrarse también en librerías de Jaca y otras localidades del Pirineo, facilitando así la compra para quienes prefieran el trato directo, el ejemplar en mano o la recomendación personal del librero. La obra, de vocación pirenaica, presenta los textos en español y francés, con la traducción de Lorena Jiménez Darracq. Son reflexiones interiores del autor que dan contexto metafísico y estético al viaje visual que plantea y que predisponen al lector a realizar su propio descubrimiento interior.
Portada de La canción del agua de Jorge Ruiz del Olmo.
Un formato multisensorial
La singularidad de La canción del agua reside precisamente en su formato multisensorial: a las fotografías y los textos se suman piezas musicales compuestas por Fernando Casaus, accesibles mediante códigos QR al inicio de cada capítulo. Ruiz invita a leer, mirar y escuchar al mismo tiempo. “Me gustaría que la gente leyera el libro mientras escucha la música de Fernando a través del móvil, haciendo clic en los códigos QR y disfrutando de una copa de vino, un vaso de agua o un café. Se trata de tener una experiencia multisensorial”, donde la banda sonora no actúa como complemento, sino como un cauce paralelo al de las imágenes: una corriente que acompaña y amplifica la lectura.
Ese enfoque atraviesa el propio proceso creativo. “Un libro de fotografía es como el diario de un fotógrafo. Se ve muy bien todo su viaje vital, su recorrido, porque deja mucho de sí mismo en cada una de las imágenes: momentos buenos, de alegría y humor, y otros de bajón o tristeza, que también quedan impresos”, reflexiona. El autor reconoce que el agua se convirtió, con el tiempo, en un espejo de sus estados de ánimo y en un territorio emocional. De ahí que el río que aparece en el libro no sea únicamente un río físico: es también un compendio de recuerdos, dudas y experiencias vitales; momentos de euforia, pero también de soledad.
El acto de presentación en Jaca buscará trasladar al público esa travesía personal: seguir el curso del río, detenerse en su calma, en sus recovecos y crecidas, escuchar, en definitiva, su canción. Ruiz del Olmo quiere que el lector abra el libro como quien se coloca frente a un cauce y lo observa transformarse hasta desaparecer en la inmensidad del mar. Que la lectura no sea una sucesión de páginas, sino un paseo acompañado por los sonidos del agua. Pero la propuesta a la que nos invita —abrir el libro como quien abre una ventana al río— aspira también a que cada lector reconozca en ese fluir el suyo propio, como quien se asoma al agua y se descubre a sí mismo reflejado en ella.
