Joaquín Fabrellas coordina Apud, el nuevo volumen dedicado al universo leriniano

Cubierta de Apud. Textos críticos sobre Arte Casual en la obra de Ferrer Lerín. Fotografía: FRAN FERRER
El libro Apud. Textos críticos sobre Arte Casual en la obra de Ferrer Lerín, editado recientemente por Libros del Innombrable, nace como prolongación natural de la exposición celebrada en abril de 2024 en la Biblioteca Pública de Jaén, comisariada por la profesora Carmen Aguayo. Aquella muestra, dedicada al Arte Casual —término acuñado por Francisco Ferrer Lerín en 1984—, sirvió de punto de encuentro para investigadores, artistas y críticos que quisieron analizar la dimensión estética y literaria de una noción artística que el propio Lerín definió como “toda manifestación capaz de provocar una emoción estética sin mediación intencional”.
Coordinado y prologado por Joaquín Fabrellas, el volumen reúne una serie de conferencias y textos derivados de aquella exposición, en la que participaron Juan Buil Oliván, Carmen Aguayo, Juan Manuel Molina Damiani y el propio Francisco Ferrer Lerín. “Se ofrecen entonces las conclusiones a las que se llegaron desde diferentes puntos de vista y prismas propios provocados por su labor”, escribe Fabrellas, que subraya la figura de Lerín como “un artista único en el panorama contemporáneo”.
Apud completa así una línea editorial y crítica que se ha ido consolidando en los últimos años con títulos como Arte Casual (Athenaica, 2019) y Atlas de Arte Casual (Jot Down Books, 2024), donde teóricos y artistas abordaron este fenómeno visual y conceptual desde perspectivas diversas. En palabras de Fabrellas, “desde la redacción del Manifiesto de Arte Casual en 1984 hasta hoy, su difusión y recepción no ha cesado, antes bien ha ido apareciendo en innumerables medios dada la originalidad estética de un movimiento que todos pueden experimentar”.
Los ensayos que integran Apud analizan el Arte Casual (AC) desde su diálogo con la literatura, la fotografía, la pintura y las corrientes europeas de vanguardia. Juan Buil Oliván, catedrático de Lengua y Literatura Españolas, profundiza en la relación entre Lerín y las poéticas del azar, mientras Carmen Aguayo explora los vínculos entre el AC y la fotografía moderna, enlazando las imágenes del escritor con la mirada de Brassaï o Man Ray. Por su parte, Juan Manuel Molina Damiani examina el humor y la ironía como ejes de la obra de Lerín, trazando paralelismos entre su escritura lírica y su experimentación visual.
El propio Francisco Ferrer Lerín participa con un texto que recorre las distintas secciones de su universo creativo —las Acciones, el Arte Casual, las Viñetas, los Casos y los Alaridos—, mostrando cómo lo visual, lo sonoro y lo literario se entrelazan en su obra. “No solo se circunscribe a la escritura”, apunta Fabrellas, “sino que recopila material heterogéneo, observa atento la realidad circundante y mezcla géneros, combinando lo visual con lo escrito y lo fonético con lo poético”.
El Manifiesto de Arte Casual, redactado por Lerín hace cuatro décadas, definía este concepto como la emoción estética que surge ante objetos, disposiciones o materiales sin vocación artística, capaces de producir placer visual en el observador por su mera existencia. Su carácter “casual, espontáneo, abierto, libre y democrático” ha convertido el AC en un territorio de encuentro entre la mirada cotidiana y la sensibilidad estética.
Con Apud, Joaquín Fabrellas y los autores que lo acompañan contribuyen a ampliar el debate sobre el Arte Casual y su vigencia, situando la obra de Ferrer Lerín en el centro de una reflexión que combina literatura, arte y pensamiento contemporáneo. El resultado es un libro que prolonga, en palabras de su coordinador, “la posibilidad de hablar del autor como artista total, atento a la realidad, al lenguaje y al misterio de la belleza inesperada”.
El hallazgo casual como origen del arte
En el texto inaugural, Francisco Ferrer Lerín reconstruye el nacimiento del Arte Casual como concepto y como práctica, vinculándolo a su propia trayectoria intelectual y a un modo de mirar el mundo. Relata cómo, mientras trabajaba en su tesis sobre aves pirenaicas, formuló en los años ochenta un “manifiesto” que definía el AC como el hallazgo de objetos o situaciones que, sin intención estética previa, producen un impacto visual y placer en el observador sensible. La mirada —más que la creación deliberada— se convierte así en el núcleo del hecho artístico, y el arte se entiende como una reacción perceptiva ante la belleza inesperada.
Ferrer Lerín sitúa el AC dentro de la tradición del arte conceptual, en diálogo con el land art y el ready-made duchampiano, aunque con una diferencia esencial: el artista casual no interviene ni manipula el objeto encontrado, sino que lo registra fotográficamente para fijar su condición efímera. La belleza, sostiene, no pertenece al objeto sino al sujeto que la percibe; el arte se produce en la retina del observador, que se confunde con el propio autor. Este planteamiento radicalmente idealista convierte el AC en una experiencia simultánea de observación y creación, donde sujeto y objeto se funden en un mismo acto.
El texto amplía además esta noción hacia otros ámbitos de su obra literaria, donde el azar, la reutilización y la fragmentación articulan una escritura afín al espíritu del AC. La recuperación de materiales sin vocación poética, la combinación de la imagen y la palabra en las Viñetas o las Acciones —concebidas como “alteraciones de la compostura humana”— revelan una poética de la reutilización y del gesto mínimo. Incluso los Alaridos, vocalizaciones que evocan la poesía sonora de Kurt Schwitters, se inscriben en esta exploración de los límites entre arte y lenguaje, entre significante y sentido.
Ferrer Lerín concluye que el AC no pretende ser una provocación ni una negación del arte contemporáneo, sino su consecuencia natural. De hecho, afirma que el Arte Casual podría existir incluso si no existiera el Arte Contemporáneo, porque responde a una pulsión originaria de percepción y asombro. El AC es, en definitiva, una forma de conciencia estética que convierte el azar en sistema y la mirada en autoría: un modo de entender el arte como descubrimiento, más que como construcción, donde la sensibilidad del observador basta para crear.
Una mirada múltiple al universo estético de Ferrer Lerín
Los estudios reunidos en Apud ofrecen una visión plural del Arte Casual y su proyección en la obra de Francisco Ferrer Lerín. Cada autor —Juan Buil Oliván, Juan M. Molina Damiani, Joaquín Fabrellas y Carmen Aguayo— aborda desde su ámbito una faceta distinta de un mismo fenómeno: la relación entre el azar, el lenguaje y la mirada. En conjunto, sus textos trazan el itinerario de un creador que ha hecho del hallazgo su método y de la observación su ética, situando su producción literaria y visual en un territorio fronterizo entre la vanguardia y la postvanguardia, entre lo poético y el pensamiento estético.
El trabajo de Juan Buil Oliván actúa como pórtico teórico del volumen. A partir de la noción del homo faber (el ser humano como creador y manipulador del entorno a través del uso de herramientas), el autor establece la continuidad entre las vanguardias históricas y el Arte Casual, destacando cómo Lerín encarna la evolución de esa tradición hacia una postvanguardia lúcida y autoconsciente. Su lectura sitúa al escritor en la línea de quienes conciben el arte como una exploración de los límites del lenguaje y de la percepción, donde el azar sustituye a la inspiración y la ironía se convierte en método. Para Buil, Lerín no rompe con las vanguardias, sino que las depura: su práctica poética, fragmentaria y conceptual, prolonga el impulso de ruptura del siglo XX en un tiempo que ya ha perdido la fe en las utopías.
Juan M. Molina Damiani, por su parte, propone una mirada biográfica y simbólica que combina el retrato del escritor con la interpretación de su obra. Su ensayo, De Ferrer Lerín a Merlín Ferrer, despliega la idea del poeta como naturalista del lenguaje, observador y experimentador a la vez, que utiliza el azar como vía de conocimiento. El autor describe la escritura leriniana como una “confesión gótica” donde humor, muerte y erudición conviven en equilibrio precario. Desde esa perspectiva, el Arte Casual aparece como una poética de la imprevisión, un modo de convertir la irracionalidad en método y de hallar belleza en lo insólito. Lerín, señala Molina, subvierte la literatura institucional y la transforma en un espacio de revelación, donde la vida y la obra se confunden deliberadamente.
El trabajo de Joaquín Fabrellas, coordinador del libro, profundiza en la dimensión lírica y sonora del Arte Casual, relacionando el Manifiesto de 1984 con la poesía y los textos experimentales de Ferrer Lerín. A través de un recorrido minucioso por sus libros y materiales, Fabrellas muestra cómo el autor reutiliza fragmentos, nombres, topónimos y secuencias fonéticas para crear una “poesía de la reutilización”, donde la aliteración y el ritmo verbal generan lo que denomina “AC sonoro”. En su análisis, la escritura leriniana se convierte en laboratorio lingüístico y en territorio de fusión entre sentido y sonido, evocando las exploraciones formales de Roussel o Perec. Fabrellas concluye que el Arte Casual no solo define una estética, sino una actitud ante el mundo: “un movimiento tan dúctil como democrático, ya que todos pueden participar de él, teniendo el ojo preparado”.
Carmen Aguayo aporta el contrapunto visual y contemporáneo del conjunto. Su reflexión sobre Ferrer Lerín como artista total amplía el campo de aplicación del Arte Casual al terreno de la fotografía y la performance, al tiempo que reinterpreta el principio fundacional del manifiesto. Mientras Lerín había definido la fotografía como un simple medio de registro, Aguayo plantea que el acto de mirar y encuadrar implica ya una operación estética. “La fotografía no es AC per se”, escribe, “pero en el transporte de la imagen antes de su desaparición definitiva se produce una transformación”. Esa tensión entre documento y creación abre una lectura más flexible del Arte Casual, que reconoce en la mediación tecnológica —la cámara, el ojo digital, la elección del instante— una nueva forma de hallazgo artístico.
La autora sostiene, además, que en la obra visual de Lerín la cámara prolonga la función del poema: captar el instante casual, convertir lo efímero en permanencia y transformar el mundo en superficie poética. Así, las series fotográficas y las acciones del autor se interpretan como extensiones de su escritura, manifestaciones en las que el cuerpo, la mirada y el azar se funden en un mismo impulso creador. Frente al purismo inicial del manifiesto, Aguayo propone una visión dialógica donde lo casual puede residir tanto en el objeto encontrado como en el acto de contemplarlo y registrarlo, desplazando el AC hacia una estética de la percepción.
En conjunto, los cuatro ensayos de Apud configuran un retrato plural de Francisco Ferrer Lerín como artista total y del Arte Casual como un territorio de exploración estética en constante mutación. Desde la teoría hasta la experiencia, desde la palabra al gesto, las aportaciones de Buil, Molina, Fabrellas y Aguayo trazan una cartografía coherente de un movimiento que, cuarenta años después de su formulación, sigue interpelando la relación entre el arte, el azar y la observación. El libro no solo revisa un concepto, sino que confirma su vigencia como método para pensar la creación contemporánea.