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Vista de Candanchú desde Astún, en una imagen de archivo. EL PIRINEO ARAGONÉS

El año 2557 parece muy lejano, ¿verdad? Cuando pensamos en el futuro, no solemos echar la vista más allá de nuestras propias vidas o la posible vida de nuestras hijas. Pero la fecha 2557 lleva unos días dando vueltas en mi cabeza, porque es la fecha en la cual una inversión que vamos a hacer todos llegará finalmente a ser rentable. Cómo no, estoy hablando de mi viejo amigo, la telecabina Astún-Candanchú.

El 19/11/2025 la revista online Nevasport contó el concurso de licitación para la conexión en autobús entre Astún-Candanchú para este mismo invierno. Con un coste máximo de 128.597,40 euros (IVA incluido), la Mancomunidad del Alto Valle del Aragón prevé un servicio gratuito para transportar esquiadores entre ambas estaciones durante todo el invierno, con hasta 3 autobuses para cubrir los periodos de máxima intensidad. El autobús va con el nombre Bus100K.

El autobús tiene que entrar en funcionamiento porque el medio de transporte elegido por las autoridades regionales para conectar Astún y Candanchú está sin empezar. Cuando finalmente se haya construido y finalmente se hayan comprado todas las cabinas estaremos ya por el año 2036 y la buena gente de Aragón (entre las cuales me incluyo) habremos invertido unos 45.000.000 euros, según las últimas estimaciones.

Pues no tardé ni 10 segundos en sacar la calculadora. Si el autobús cuesta 130.000 euros/año, ¿en cuantos años habremos amortizado la inversión de 45.000.000 euros? 45 millones divididos por 130.000 euros son 346 años. ¡Nos lleva al año 2371 para que el coste de la telecabina sea más barato que el Bus 100K! Boquiabierto e indignado, compartí mi indignación con una compañera. Ella me advirtió de que solo había calculado el coste de la construcción de la telecabina, no de su funcionamiento. Los 130K/año del Bus 100K son todo incluido (personal, combustible, mantenimiento, amortización y beneficio industrial). Así que cogí la calculadora de nuevo y me lancé a mis cálculos propios… Contando con 3 operarios a un coste de 2.500 euros/mes durante 5 meses son 37.500 euros. 1.500 euros/mes en electricidad durante 5 meses son 7.500 euros. Mantenimiento anual, unos 15.000 euros. Mantenimiento extraordinario cada 40 años (no sé: cambiar los cables, sustituir el volante de reenvío, por ejemplo) por un importe de 400.000 euros, dividido por 40 años son 10.000 euros/año. Al sumar todos estos gastos (37.500 + 7.500 + 15.000 + 10.000), me lleva a la cantidad de 70.000 euros/año. De vuelta a la calculadora. Si 346 años de funcionamiento del Bus 100K son 45.000.000, estos 346 años de funcionamiento de la telecabina supondrían 346 x 70.000 euros/año en gastos, que son 24.220.000 euros adicionales. 45 millones + 24,22 millones son 69.220.000 euros, dividido por los 130.000 euros/año del Bus 100K son 532 años. Así llegamos al cálculo final: el año 2025 + 532 años nos lleva al año 2557. Tenemos Bus 100k hasta esta fecha, antes de costear la telecabina. Nada menos que cinco siglos para amortizar este capricho. Asombro, indignación, enfado –hasta la risa floja– he padecido todas estas emociones durante estos días.

Por desgracia, no estaré allí para ver el desenlace de esta inversión tan brillante. No podré contrastar los medios de transporte de hoy con los medios que habrá en quinientos años. Tampoco podré contrastar el clima de hoy con el que habrá en los Pirineos para entonces. Pero quizás habrá algún habitante del futuro para preguntarse cuál fue la civilización que se permitió semejante despropósito. Y porque, antes de empezar las obras, cuando todavía había tiempo, nadie se lo pensó mejor.

Firmado: PETER RICH (Berdún)
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