Desmanes Teatro interpeló al público con dos incómodas parodias sobre el maltrato a la mujer y Doña Sancha dio voz a “el otro silencio”, el que perdura socialmente
La conmemoración del 25N en Jaca dejó el mensaje claro y reiterado de la necesidad de “romper el silencio, pedir ayuda y denunciar” por parte de las víctimas que sufren maltrato, pero también por la sociedad. La invitación a actuar frente a la violencia machista centró una jornada marcada por la lluvia y el frío, que redujeron notablemente la asistencia de público en la estación de autobuses (el acto estaba inicialmente previsto en la plaza de Ripa). Aun así, quienes acudieron participaron en un acto que combinó las intervenciones institucionales, la expresión artística a cargo de Desmanes Teatro y la lectura colectiva en defensa de las mujeres que sufren o han sufrido violencia, con un manifiesto que puso la mirada en la prevención, el acompañamiento y la protección efectiva a las víctimas.
La presidenta comarcal Olvido Moratinos abrió el encuentro recordando que el 25N se sostiene sobre tres pilares: la memoria por las mujeres asesinadas, el compromiso social para erradicar la violencia y el acompañamiento a las supervivientes. Señaló que, aunque se han tejido alianzas institucionales y políticas de prevención, la realidad sigue siendo grave, como lo demuestra el dato de que 22 mujeres de la Jacetania han solicitado atención este año a través del teléfono 900. Añadió que la violencia de género no es un hecho lejano ni excepcional, sino estructural y presente en cualquier entorno. Nombró la violencia vicaria, digital y económica como formas cada vez más visibles, reclamó firmeza institucional y recordó que cada vida salvada es una victoria democrática.
El alcalde de Jaca, Carlos Serrano, tomó la palabra para subrayar la responsabilidad de las administraciones en mejorar los protocolos, reforzar el Pacto de Estado y garantizar una respuesta coordinada entre los servicios sociales, los cuerpos de seguridad, los órganos judiciales y las unidades especializadas. Pidió evitar el uso partidista de esta lucha y defender un compromiso sostenido que proteja con rigor a las mujeres. En su intervención citó fallos recientes en sistemas de control y cifras que mantienen la alerta activa: 41 mujeres asesinadas en 2024 y 36 en lo que va de 2025. “No son estadísticas —recalcó—, son vidas sometidas a un sufrimiento extremo que nunca debería haberse producido”.

Intervenciones institucionales al comienzo del acto central del 25N. EL PIRINEO ARAGONÉS
Antes de la lectura pública se ofreció a los asistentes un marcapáginas con el termómetro de la violencia machista, un recordatorio visual de la escalada que puede pasar de lo imperceptible a lo irreversible. Durante el acto, se representaron dos piezas escénicas breves, a cargo de Desmanes Teatro, concebidas como parodias de gran dureza que provocaron e interpelaron de forma frontal al público mediante escenas de control psicológico y agresión física. El grupo utilizó el humor como incomodidad, obligando a observar lo que a veces se normaliza y lo que en otras tantas se prefiere no nombrar.
La lectura del manifiesto, punto central del encuentro, fue asumida por cuatro jóvenes deportistas jacetanos: Nora Iralde (Club Baloncesto Jaca), Daniel Lacasa (Club Hielo Jaca) y Adriana Urrea y Martina Aldea (Club Fútbol Jacetano femenino). Su intervención puso el foco en la importancia de romper el silencio a tiempo, en el acompañamiento temprano y en los servicios que permiten iniciar una salida. El texto destacó que los teléfonos 016 (estatal) y 900 504 405 (Aragón) son herramientas esenciales en la prevención: gratuitos, operativos 24 horas al día y sin dejar rastro en la factura, atendidos por profesionales capaces de orientar, detectar los riesgos, coordinar las emergencias y activar los mecanismos de protección. La lectura insistió en que la violencia de género no es solo un drama íntimo, sino un asunto social que exige la participación colectiva y la atención constante más allá del 25N.
Tras el manifiesto se desarrolló la acción participativa del Árbol de la Igualdad y el micrófono abierto, en el que tomaron la palabra la consejera comarcal y concejal del Ayuntamiento, Ana María Campoy, y una representante del colectivo feminista local. El cierre institucional corrió a cargo de Laura Climente, consejera de Acción Social de la Jacetania, que subrayó la importancia de la prevención educativa, la formación a menores en detección de violencia sexual, el uso de asesorías especializadas y la atención emocional continuada. Recordó la presión creciente sobre las adolescentes a través de las redes sociales y los mensajes que refuerzan roles de dependencia y apariencia, y señaló que este retroceso obliga a mantener firme el trabajo social, institucional y comunitario durante todo el año.
El otro silencio
La jornada central del 25N continuó el miércoles con una representación que se había preparado para trascender el ámbito conmemorativo: El otro silencio, presentada por la Asociación Doña Sancha en el Palacio de Congresos. Se trató de un testimonio real de violencia machista trasladado al escenario ante la imposibilidad de que la propia mujer contara su historia públicamente por la presión familiar. La obra, basada en su relato, expuso no solo el miedo vivido, sino el dilema posterior: cómo hablar cuando ya no existe peligro físico, pero sí un daño emocional que puede recaer en los hijos, en su identidad y en sus recuerdos. La representación mostró un tipo de silencio que el manifiesto también intenta combatir: aquel que permanece incluso cuando la víctima ha salido del círculo de la violencia, aquel que la sociedad todavía no ha sabido liberar por completo.
Actos en Sabiñánigo
El 25N también tuvo su espacio en Sabiñánigo, donde el Ayuntamiento impulsó una programación que comenzó con el taller teatralizado Mi querida España, dirigido por las historiadoras Irene Abad Buil y Sescún Marías Cadenas, con buena respuesta de público según destacó la alcaldesa Berta Fernández. El martes se celebró una concentración en la plaza de España y se leyó el manifiesto de la FAMCP, seguido de la proyección del film Custodia compartida, una obra que evidencia la gravedad del maltrato en el entorno familiar. Las actividades se cerrarán este viernes con la representación teatral de La tuerta en el Auditorio La Colina, a las 20:30 horas. La concejal de Igualdad, Elena Buil, remarcó que el 25N no es solo una fecha simbólica, sino un compromiso que debe sostenerse durante todo el año.
