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Jornadas transfronterizas sobre patrimonio en Andorra

Idoia Arauzo durante su intervención en las jornadas celebradas en Andorra. CTP

La técnica de la piedra seca se presentó en Andorra no solo como una seña de identidad histórica del Pirineo, sino también como una herramienta de futuro para crear empleo y favorecer un desarrollo económico sostenible en los territorios de montaña. En torno a 150 especialistas de todo el espacio transpirenaico participaron el pasado fin de semana en las Jornadas de la Piedra Seca, un encuentro que combina ponencias y talleres para compartir conocimiento en torno a este método constructivo tradicional, reconocido como patrimonio cultural inmaterial de la humanidad por la UNESCO desde 2018, y por Andorra desde 2024.

“La piedra seca es el hilo conductor y seña de identidad de nuestro pasado pirenaico, pero es también una técnica constructiva de futuro capaz de crear empleo y generar modernidad y desarrollo”, subrayó en la inauguración Idoia Arauzo, coordinadora de la Unidad de Desarrollo y Dinamización de la Comunidad de Trabajo de los Pirineos (CTP). Las jornadas, de carácter transfronterizo, ponen el acento precisamente en esa doble dimensión: el valor patrimonial de estas construcciones y su potencial como herramienta contemporánea al servicio de la arquitectura, la gestión del paisaje y la economía rural.

En la apertura del encuentro, la ministra de Cultura, Juventud y Deporte de Andorra, Monica Bonell, destacó el trabajo realizado en los últimos años para proteger y difundir este legado. Recordó que “se han llevado a cabo inventarios y estudios de catalogación de construcciones de piedra seca en todo el país; se ha impulsado la restauración y recuperación de muros, paredes y cabañas; y se han organizado talleres formativos y demostraciones prácticas para transmitir el oficio a las nuevas generaciones”. Bonell incidió también en que el Gobierno de Andorra, en colaboración con entidades como APSAT, la Fundación del Solà, la CTP y el programa Petra, ha avanzado en la integración de la piedra seca en las políticas de gestión del paisaje y de desarrollo rural.

El seminario estuvo organizado por el programa Interreg POCTEFA, a través de su proyecto Petra –liderado por la Comunidad de Trabajo de los Pirineos–, el Ministerio de Cultura de Andorra y la Asociación para la Piedra Seca y la Arquitectura Tradicional (APSAT). Su presidente, Josep Miquel Martí Rom, recordó la trayectoria de esta entidad, que agrupa a 53 asociaciones de toda Cataluña dedicadas a la investigación, conservación y divulgación de la piedra seca. Un trabajo continuado de más de dos décadas que se ha plasmado en exposiciones itinerantes –con 46.000 visitantes acumulados–, en la revista Piedra Seca y en el proyecto colaborativo Wikipedra, gracias al cual se han inventariado ya 32.000 barracas.

La programación de las jornadas incluyó más de 40 ponencias y actividades dirigidas tanto a especialistas como al público general. “Este seminario da fe de la importancia que –desde el punto de vista de la arquitectura, la arqueología o la educación– se da a la piedra seca como técnica constructiva en los Pirineos”, apuntó Arauzo. En nombre del proyecto Petra, defendió que la piedra seca es “una alternativa sostenible en la construcción actual” y que debería contar con “una formación reglada que sea reconocida y homologable en España, Francia y Andorra”, con el objetivo de consolidar un perfil profesional vinculado a este oficio.



El objetivo central de la cita es aunar y difundir el conocimiento sobre esta técnica tradicional, abordando cuestiones como su papel en la configuración del paisaje, su relación con la actividad agrícola y ganadera o la transmisión intergeneracional del saber hacer. Para ello, las jornadas se articularon en tres grandes ámbitos temáticos: la investigación en patrimonio; la formación y la transmisión del oficio; y la arquitectura y construcción tradicional. Los asistentes pudieron seguir, además, comunicaciones de varios socios del proyecto Petra, intervenciones de especialistas de referencia en el ámbito de la piedra seca, como Ermengol Gassiot o Carlos Fernández, talleres infantiles de construcción y una visita al Rec del Solà, enclave emblemático de este tipo de arquitectura.

La técnica de la piedra seca consiste en levantar estructuras apilando piedras sin utilizar mortero ni argamasas para unirlas. Este método ancestral ha modelado durante siglos los paisajes de montaña, llanura y costa, y constituye un testimonio vivo de las formas de vida vinculadas al territorio. Estas construcciones –muros, terrazas, bancales, bordas o cabañas– han permitido el aprovechamiento de los recursos naturales, han favorecido la biodiversidad y han contribuido a mejorar las condiciones para la agricultura y la ganadería, especialmente en entornos de orografía compleja.

El proyecto Petra, en cuyo ámbito se celebraron las jornadas, es una iniciativa cultural destinada a la puesta en valor, preservación y promoción del patrimonio arquitectónico en piedra seca en el Pirineo. Está cofinanciado al 65% por la Unión Europea a través del programa Interreg VI-A España–Francia–Andorra (POCTEFA 2021-2027), cuyo objetivo es reforzar la integración económica y social de la zona fronteriza. En este contexto, la piedra seca se perfila no solo como un símbolo de la identidad pirenaica, sino también como un recurso estratégico para impulsar nuevas oportunidades de empleo y desarrollo sostenible en el territorio.

 

Asistentes a las jornadas de piedra seca que tuvieron lugar en el Principado. CTP
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