
Frankenstein (2025)
Duración: 149 min. País: Estados Unidos. Dirección:Guillermo del Toro. Guion: Guillermo del Toro. Novela:Mary Shelley. Reparto: Oscar Isaac, Jacob Elordi, Christoph Waltz, Mia Goth, Felix Kammerer, Charles Dance, David Bradley, Lars Mikkelsen, Christian Convery. Música: Alexandre Desplat. Fotografía: Dan Laustsen. Productoras: Double Dare You, Demilo Films, Bluegrass Films.
Aparece en las plataformas de cine la esperada película del director mexicano Guillermo del Toro, casi como un acontecimiento, creando mucha expectación. Del Toro ha cumplido su gran sueño que era rodar su propia visión de Frankenstein.
En la historia del cine, existe una máxima expresada en la idea de que todos los realizadores filman una y otra vez la misma película, con pequeñas variaciones, con pequeñas singularidades que las hacen distintas. Pero, en el fondo cuentan las mismas historias. Con esa idea, Guillermo del Toro desarrolla la creación de universos fantásticos que recrean el mundo de los monstruos. Desde su Laberinto del fauno (2006), o Pinocho, son películas que destilan amor por el monstruo. Y, en esta ocasión, Frankenstein no es para menos.
Se atreve con el relato de Mary Shelley, la escritora que revolucionó el género de terror, y lo hace con respeto, manteniendo la estructura original con un prólogo y dos partes; la primera de las cuales es la visión del propio Víctor, y la segunda la del monstruo. Del Toro lo hace de manera bastante equilibrada, para que el espectador pueda decidir, aunque el director ya ha decido de qué parte esta.
Se ve de forma positiva que no ha caído en utilizar las referencias más notables que el cine nos ha aportado. Sobre todo, no ha recurrido a Frankenstein de Mary Shelley rodada por Kenneth Branagh, que, si bien no es la mejor por ser algo pretenciosa, fue un antes y después con el monstruo. También se aleja de Victor Frankenstein (2015) de Paul McGuigan con James McAvoy, una de las mejores y más recientes adaptaciones, o al menos una de las preferidas de los cinéfilos. Y, para sorpresa de muchos, Del Toro no acepta los cánones de la mítica El doctor Frankenstein(1931) de James Whale que estableció el rostro de la criatura y que ha servido de ejemplo para muchas películas de terror.
El monstruo de este film rompe con todo lo que pensábamos. Si se nos permite, es el menos monstruo de los cientos de títulos sobre él. Igual, esta puede ser una pega para algunos espectadores.
Guillermo del Toro no escatima en decorados fastuosos, en simbología, en puestas en escena pictóricas. Pero, a veces, resulta excesivo. Por otra parte, los diálogos dan demasiadas explicaciones, sin dejar al espectador que pueda apreciar o intuir el sufrimiento de sus personajes. Demasiado explícito el guion. Donde Shelly escribía con un tono sugerente y con economía de palabras, este realizador lo ha inundado todo de palabras, con una sobrecarga sensorial de ruidos, efectos, todo ello de gran belleza, pero sin límite. Interpretaciones razonables, aunque algo desmedidas y sobreactuadas, para reforzar quién es el monstruo, su creador o su creación.
Una partitura excepcional de Alexandre Desplat, y una fotografía increíble de Dan Laustsen, para un intento fallido de Frankenstein gótico, que no nos ha convencido.









