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Polígonos Levante, en primer plano, y Campacián, al fondo, con el actual centro comercial. EL PIRINEO ARAGONÉS

Ilustrísimo señor alcalde, en relación a su respuesta a mi artículo de opinión, aclararle que me gusta verle “alegre y motivado”, siempre que lo esté con el porcentaje adecuado de prudencia y responsabilidad sobre el futuro.

Me permitirá que me centre en hablar de la presente decisión y del futuro de nuestro municipio, y no de temas del pasado, tantas veces debatidos y tergiversados, con los que parecería que intenta distraer la atención de los lectores. La discrepancia entre nuestras posiciones se basa en que usted considera que la medida adoptada en Campancián no tendrá efectos negativos sobre los negocios del casco antiguo, frente a mi opinión.

Pedirle que vuelva a leer mi escrito y verá que en ningún momento he discutido ni la legalidad del acuerdo ni la legitimidad del equipo de gobierno para adoptarlo. Únicamente aclaré que, aunque se trate de una modificación puntual, sus efectos serán para todo el polígono. Por eso planteé que, si otra parcela de este polígono, en el futuro, tal y como ya plantearon que va a ocurrir en el pleno en el que se adoptó el acuerdo, solicita, en las mismas condiciones, el mismo cambio, resultaría ilegal, inmoral y sembraría dudas sobre por qué unos sí y otros no. Estará, pues, de acuerdo conmigo en que, aun tratándose de una modificación puntual, difícilmente no tendrá el mismo efecto sobre todo el polígono.

Entiendo de su defensa del acuerdo que el mismo no se adoptó por el interés particular de los propietarios de terrenos del polígono, sino por considerar que esta medida aporta a la economía global del municipio un valor añadido. Basan esta convicción en estudios de mercado aportados por las mismas empresas interesadas en el cambio de uso, y en un apoyo del colectivo empresarial del que no soy conocedor. Bien al contrario, muchos empresarios me han manifestado compartir mi preocupación y visión de las consecuencias de este cambio. Animo al resto del colectivo empresarial, al que pertenezco, a opinar sobre este tema.

Aclararle que, durante mi periodo de alcalde, se realizó la primera consulta ciudadana del término municipal, en Abay, y opino que haber realizado una “encuesta ciudadana”, obligado por el pleno y después de haber licitado el proyecto (no antes), no lo convierte en un adalid de la participación.



Le recuerdo que, en sus más de dos años de gobierno, no ha realizado ningún nuevo proceso de participación ciudadana ni ha actualizado ninguno de los Planes que se aprobaron durante el mandato 2015-2019, como el Plan de Movilidad Urbana Sostenible y el Plan Local de Empleo. En este último participaron, además de todos los grupos de la corporación, agentes sociales y el resto de los miembros de la Mesa de Desarrollo. Lo que llevó a la aprobación por una amplia mayoría, sin votos en contra, del Plan Local de Empleo por parte del pleno municipal. Gracias a la aplicación de este plan se ha avanzado en la desestacionalización del turismo y en la ordenación del polígono industrial de Martillue, entre muchas otras medidas.

Por último, decirle que, como ciudadano, es difícil relajarse cuando se adoptan medidas que ponen en jaque nuestro futuro, siendo aparentemente adoptadas sin un consenso social y posiblemente sin ser muy conscientes de los efectos de estas sobre el futuro. Informarle que siempre estaré preocupado por el cambio de nuestra ciudad, como deberían estar todos los ciudadanos y como siempre he hecho desde antes de la mayoría de edad.

Espero que no le moleste que los ciudadanos opinemos y discrepemos de usted, y que lo entienda como aportaciones de buena voluntad para ayudarle a tomar las mejores decisiones.

Firmado: JUAN MANUEL RAMÓN IPAS
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