La periodista de SER Pirineos (Radio Jaca) Cristina López Calvo acompaña a los investigadores del proyecto CryoPyr (IPE-CSIC) al “helero” de los Infiernos

SER Pirineos acompañó al grupo Cryopyr (IPE- CSIC) a realizar mediciones al glaciar de los Infiernos (Pirineo aragonés). Imagen: SER PIRINEOS
La periodista de SER Pirineos en Jaca, Cristina López Calvo, firma un reportaje de altura —literal y periodística— que pone oído y mirada al retroceso glaciar en los Pirineos. La pieza, publicada el 29 de octubre, comienza con el rumor del agua de fusión (“suena como un río, pero es un glaciar”) y va hilando, con un ritmo casi poético, la ascensión del equipo investigador del grupo CryoPyr (Instituto Pirenaico de Ecología–CSIC) hasta el antiguo glaciar de los Infiernos para llevar a cabo una jornada de monitorización que se realizó el pasado 25 de septiembre. En el camino, mientras ascienden por la montaña, se escuchan las voces de la naturaleza y de los investigadores, que van comentando los datos sobre el retroceso de los glaciares en el mundo, hasta llegar al laboratorio al aire libre donde se constata que el glaciar ya no se mueve y pasa a catalogarse como helero.
El guion aprovecha con inteligencia el lenguaje de la radio: el agua, el viento, las pisadas sobre la morrena, el zumbido del dron. Esa banda sonora acompaña a las explicaciones científicas y prepara un cierre emocional con una referencia musical precisa: Despedir a los glaciares, de Jorge Drexler, tema incluido en Salvavidas de hielo y convertido aquí en la metáfora de una pérdida que ya no es abstracta. La letra citada en el reportaje (“Una gota rueda sobre el hielo…”) pertenece a esa canción. Es una invitación directa a escuchar el podcast, porque en la radio, los sonidos cuentan tanto como las palabras.
El relato acompaña a seis investigadores cargando mochilas con un dron, GPS, un taladro con batería externa y un radiómetro hiperespectral para medir el albedo de la nieve (impurezas como polvo sahariano o humo de incendios aceleran la fusión). En la base del Infiernos renuevan los termómetros de suelo y vuelan el dron para cartografiar el estado del hielo. La expedición, con salida antes del amanecer desde el Balneario de Panticosa, resume una década larga de campañas de CryoPyr en cinco glaciares de referencia: Monte Perdido, Aneto, Llardana (Posets), Ossoue e Infiernos.
Infiernos, del glaciar al helero, las señales de una década decisiva
La pieza explica, con ejemplos visibles sobre el terreno (grietas ausentes, canales de agua, rocas que afloran), por qué ya no hay movimiento interno suficiente para considerarlo glaciar. Ese diagnóstico entronca con series más amplias: el Observatorio Pirenaico de Cambio Climático (OPCC) fechó la degradación por partes del conjunto de Infiernos y da por extinguido el sector oriental en 2023; hoy los científicos hablan de “muy pocos años” para el conjunto de los glaciares pirenaicos si se repiten veranos como los de 2022 y 2023. La cifra de glaciares activos ronda ya la quincena.
Más allá de los datos, el valor del reportaje está en cómo se cuenta: con una narración en primera línea, entrevistas breves y bien ubicadas (explicando qué se mide y para qué), un tono sobrio que se permite respiraciones líricas sin perder rigor, y una edición sonora que sitúa al oyente en el glaciar —o en lo que queda de él—. Es periodismo de proximidad con ambición universal: lo que sucede hoy aquí, advierten los investigadores, anticipa lo que vivirán otras cordilleras si no cambian las tendencias.
El podcast de SER Pirineos reúne en poco más de veinte minutos el “cómo”, el “qué” y el “para qué” de una campaña de monitorización, y convierte una jornada técnica en una historia comprensible y memorable. Recomendación expresa: escucharlo con auriculares para apreciar la textura del hielo, el vuelo del dron y el eco de las respuestas.
El reportaje es un adiós que suena a agua. La crónica de Cristina López Calvo nos deja la estampa —y la banda sonora— de una frontera que retrocede cada verano: la de la nieve que ya no llega a ser hielo. Y, como en la canción de Drexler, nos recuerda que “el tiempo… también todo lo derrite”. Escuchar este reportaje es, también, una forma de mirar.
