
Ricardo Mur, portando la cruz, junto a la tumba de san Pedro, en el Vaticano. DIÓCESIS DE JACA
El lunes 20 de octubre, salimos hacia Roma en dos autobuses 86 peregrinos diocesanos. Fuimos dos sacerdotes: Ricardo Mur y Ramón Clavería. La agencia Azul Marino se encargó de la logística. Un autobús salió desde Biescas y otro desde Jaca. Nos juntamos camino del aeropuerto de Barcelona. Llegamos a la Ciudad Eterna a primera hora de la tarde. Allí se unieron a nosotros una docena más de peregrinos de la ciudad de Jaca, con lo cual el grueso de la expedición casi llegó al centenar de personas.
Por supuesto, visitamos los principales monumentos de la ciudad, como el Castillo de Sant’Angelo, la Fontana de Trevi, la iglesia de los Jesuitas, el Panteón, la Piazza Navona, el Coliseo, los Foros Imperiales…
El miércoles 22 fue el día fuerte de la peregrinación. Asistimos a la audiencia papal en la Plaza de San Pedro, que se llenó con casi 70.000 personas. Por la tarde recorrimos el Camino Jubilar por la Vía della Conziliazione hasta la Puerta Santa en la Basílica de San Pedro, donde muchos se confesaron y celebramos la Santa Misa. Al día siguiente, también cruzamos las Puertas Santas en Santa María la Mayor y San Juan de Letrán. Durante estos dos días, quien quiso también pudo visitar los Museos Vaticanos y la Capilla Sixtina.
En la audiencia, el papa León XIV leyó el fragmento del evangelio de San Lucas, en el que los discípulos de Emaús daban cuenta a los apóstoles de su encuentro con Jesús Resucitado y la experiencia que habían vivido (Lc 24, 32-35). En la catequesis posterior el papa nos dijo que, de unos hombres hundidos tras la muerte de Jesús, la virtud de la esperanza hizo que la fe volviera a nacer en sus corazones, Y por eso mismo se transformaron en hombres nuevos. Todo ello, lectura y resumen de la catequesis, leído en italiano, español, francés, inglés, alemán, portugués, polaco, chino y árabe, respectivamente. En definitiva, PEREGRINANTES IN ESPERANZA es el lema del Jubileo 2025
Sus últimas palabras fueron: CHE LA PACE DI DIO E LA MIA BENEDIZIONE SIANO CON VOI. PORTATE LA NELLE VOSTRE CASE. O sea, Que la paz de Dios y mi bendición sean con vosotros. Llevadla a vuestros hogares. Y eso hicimos los dos curas en nuestras misas del fin de semana, transmitir la bendición apostólica en nuestras respectivas parroquias.
El viaje, hay que reconocerlo, fue duro, difícil en algunos momentos a causa del elevado número de personas, retrasos en el avión de ida, el rollo de los aeropuertos, la masificación infinita de personas en Roma en este Año Jubilar, las colas interminables, el exceso de medidas de seguridad, y la densidad del programa inicial, por lo que hubo que hacer cambios en el mismo, etc. Pero todo se fue solucionando poco a poco, con paciencia, buena voluntad y los buenos haceres de la guía local María Mercedes. El caso es que, al volver, la mayoría deseaba haber podido estar un par de días más y, por supuesto, todo el mundo se quedó con lo bueno, que fue mucho.
El viernes 24 regresamos. Llegamos a nuestros hogares a la hora de cenar.
Al año que viene, por estas mismas fechas, desde el Arciprestazgo de Biescas, por supuesto, abierto a todo el mundo, organizaremos otro viaje de cinco días, esta vez a Viena con Salzburgo.
