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 “La montaña se moja”, la lluvia no frena una protesta amplia y diversa que enlaza el 25-O de 2000 con los desafíos de hoy

La manifestación a su paso por la calle Mayor, en una imagen facilitada a El Pirineo Aragonés.

La tarde fue de paraguas y chubasqueros, pero también de pancartas y de reivindicación. La manifestación convocada por el Movimiento por la Dignidad de la Montaña reunió en Jaca a miles de personas —6.000 según la organización y unas 4.200 según la Guardia Civil— en una marcha que evidenció el vigor de un movimiento ciudadano que, 25 años después del 25-O de 2000, vuelve a levantar la voz por la vida en los valles pirenaicos. Más allá de las cifras, el éxito estuvo en la pluralidad: acudieron vecinos de la Jacetania, Alto Gállego, Sobrarbe y Ribagorza, agrupaciones de otros puntos de Huesca, Zaragoza y Teruel —incluso desde el Maestrazgo— y una nutrida representación de la Plataforma en Defensa de l’Ebre. La montaña, literalmente, “se mojó”.

El recorrido se inició a las 17.30 en la plaza Biscós y atravesó la avenida Jacetania, toda la calle Mayor, Primer Viernes de Mayo y las plazas San Pedro y de la Catedral, antes de regresar por Bellido y Zocotín hasta el punto de partida. La cabeza de la marcha la abrió la pancarta “Pirineo digno”, portada —entre otros— por quienes en 2000 pusieron voz al rechazo al Pacto del Agua y a los grandes embalses: Javier Mur (Santaliestra), Pepe Torralba (Biscarrués), Manel Tomás (Defensa de l’Ebre), Alfredo Solano (Asociación Río Aragón, Yesa) y José María Santos (Asociación Río Ara, Jánovas). Tras ellos, una gran lona de “Yesa no”, en manos de jóvenes de Artieda que simbolizan el relevo. Detrás, una marea de colectivos con problemas, acentos y reivindicaciones diferentes pero un hilo común: el derecho a vivir dignamente en el Pirineo.

En la calle Mayor, una imagen quedó clavada en la retina: al paso de la cabecera, un cartel comercial recordaba “Si detrás está la casa de tus sueños, aquí delante está tu hipoteca”, metáfora involuntaria de uno de los grandes debates de la jornada: vivienda, alquiler y turistificación. El repertorio de lemas y consignas —“Somos montaña que se defiende”, “Quieren enterrarnos, pero somos semilla”, “Aragón sí, pero no así”, “Plan Pirineos, no”, “Anayet-Canal Roya: ¡Parque Natural ya!”, “Menos toboganes, más hospitales”, “Casas para vivir, no para invertir”, “Azcón, escucha, la montaña en lucha”— hizo del trayecto un coro unívoco que alternaba la memoria del 25-O con el presente.

Del 25-O de 2000 al 25-O de 2025: continuidad y cambio

Si en 2000 el eje fue “no a los grandes embalses” (Santaliestra, Jánovas, Biscarrués, Yesa), hoy la plataforma mantiene el “Yesa no” pero el foco se ha ensanchado: macroparques fotovoltaicos sobre pastos y suelos fértiles, autopistas eléctricas para exportar energía, turistificación con megainfraestructuras recreativas (toboganes, miradores, uniones de estaciones) y un problema creciente de vivienda y servicios que condiciona el arraigo. El movimiento resume así el diagnóstico: “un territorio puesto al servicio de intereses ajenos”, con la vida cotidiana —trabajo y cuidados, escuela y médico, transporte y emergencias— en segundo plano. La respuesta, como entonces, vuelve a ser organización y alianza entre valles.

Varios momentos de la manifestación que discurrió bajo la lluvia. EL PIRINEO ARAGONÉS

El Palotiau de Lanuza, de nuevo convertido en símbolo

A la llegada a la plaza Biscós, las pancartas formaron un gran corro para acoger el Palotiau de Lanuza —con danzantes de Jaca, Sabiñánigo, Yebra de Basa y Lanuza—, el mismo dance que sonó en el 25-O de 2000 como emblema de la resistencia de las montañas ante los pantanos. Lanuza, desalojada en los 70 y en parte revertida a sus vecinos a finales de los 90, volvió a ser símbolo de una memoria que no se resigna. Tras el dance, la cantante grausina Alba Mur Tena, vecina hoy de Echo, abrió su intervención con Aqueras montañas, himno compartido a ambas vertientes del Pirineo, cantado en aragonés y coreado por la multitud de asistentes.

Danzantes de Lanuza, Jaca, Sabiñánigo y Yebra de Basa, trucando el Palotiau de Lanuza. EL PIRINEO ARAGONÉS

Homenaje y relevo de Mur, Torralba, Tomás, Solano y Santos a las voces jóvenes

El acto central articuló un gesto nítido: los referentes históricos del 25-O cedieron el testigo a nuevas portavoces —todas mujeres— que expusieron las reivindicaciones actuales en cuatro bloques: “El Pirineo no se vende”, “Vivienda digna”, “Trabajo digno” y “Servicios”. Antes, la generación de 2000 dejó mensajes sin ambages. Javier Mur (Santaliestra) apeló a “no rendirse hasta el final” y volvió a señalar el recrecimiento de Yesa como “monumento a la intransigencia” si siguiera adelante. Pepe Torralba (Biscarrués) enlazó luchas: “Ayer eran pantanos; hoy son fotovoltaicas, vivienda imposible y la misma lógica extractiva”. Manel Tomás (l’Ebre) recordó que la movilización “trajo victorias —leyes, embalses descartados—” y que “con organización, cualquier proyecto socialmente contestado puede caer”. Alfredo Solano (Río Aragón) reclamó “amar y cuidar esta tierra” frente a la repetición de viejos patrones con nuevos nombres. Y José María Santos (Río Ara) evocó el “Manifiesto por la Dignidad de la Montaña”, firmado por 50 alcaldes en 1999, el paro del 25-O de 2000 y tres victorias de cuatro; “queda Yesa”, exhortó, “con alegría y no violencia”.

El Pirineo no se vende

El bloque denunció los proyectos para construir macroplantas solares sobre pastos, la autopista eléctrica, operaciones de almacenamiento y una “parquización” del territorio en clave de ocio —toboganes, miradores, vías ferratas, uniones de estaciones y nuevas telecabinas— asociadas al Plan Pirineos y a desarrollos urbanísticos. Se reivindicó proteger Canal Roya con el Parque Natural Anayet-Partacua y se subrayaron victorias logradas “valle con valle”: la unión por Canal Roya parada, la telecabina de Cerler-Benasque detenida, dos de tres proyectos fotovoltaicos frenados en La Fueva, y la articulación comarcal para paralizar nuevos macroparques. “Somos quienes habitamos y cuidamos el Pirineo quienes debemos decidir el modelo de futuro”, resumieron.

Vivienda digna

El diagnóstico fue contundente: precios de compra y alquiler fuera de alcance, auge de viviendas de uso turístico que supera el 37% del alojamiento en municipios pirenaicos, plazas turísticas equivalentes a poblaciones enteras (como el caso citado de Benasque), y altos porcentajes de viviendas vacías gran parte del año. Se reclamó declarar zonas tensionadas, regular los pisos turísticos, eliminar ventajas fiscales, desplegar avales para el alquiler de larga estancia, impulsar vivienda social, cesiones de uso y fórmulas colectivas, y recuperar patrimonio edificado para residencia permanente. “Es urgente una acción pública decidida para que un bien básico deje de ser un lujo”, insistieron.

Trabajo digno

Las portavoces cuestionaron un modelo “hiperconcentrado en la nieve” que convierte a las trabajadoras en la variable de ajuste si no nieva y que traslada recursos públicos a proyectos sin encaje con el cambio climático. Apostaron por diversificar la economía (rehabilitación, construcción sostenible, agricultura y ganadería —en especial, la extensiva—), dignificar condiciones en hostelería y estaciones (contratos y temporadas estables), y condicionar ayudas públicas a empleo y salarios dignos. “Pirineo, hoteles de alto standing, salarios low cost”, ironizaron, reclamando “voto y voto” de quienes sostienen con su trabajo el territorio.

Servicios que sostienen la vida

El último bloque fijó la línea roja: sin sanidad, educación, carreteras seguras, transporte público y emergencias, no hay libertad real para quedarse. Se denunciaron cierres de consultorios, falta de personal, listas de espera y carencias en hospitales de Jaca y Barbastro; la precariedad del transporte y accesos pendientes —con ejemplos como Chistau o Jánovas—; y la prevención de incendios ligada a cuidar el monte todo el año, con bomberos suficientes y reactivación del pastoreo. “Cada cierre no resta comodidad, resta dignidad; lo nuestro no es una postal”, resumieron.

Entre las palabras que alimentaron la lista de reivindicaciones, la plaza volvió a latir con consignas: “Menos toboganes, más hospitales”, “En el Pirineo queremos vivir”, “La sanidad no se toca”, “Un pueblo que se une, vence”. El cierre reivindicó la unidad: “No aceptamos que decidan por nosotros. Somos pueblo, somos país”. Tras el acto, la música tomó el relevo con ¡Ni Zorra! (Teruel) y La Ronda de Boltaña, prolongando la noche más allá de las diez, ya sin lluvia, pero con la misma determinación.

Alba Mur cantando Arqueras Montañas en aragonés; participantes en la manifestación durante las intervenciones; relevo generacional del movimiento por la Dignidad de la Montaña, y nuevas voces del movimiento. EL PIRINEO ARAGONÉS
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