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El Tratado de las Tres Vacas es el pacto transfronterizo más antiguo de Europa aún en vigor

Las representaciones de los tres valles, junto a las autoridades invitadas, en la plaza Domingo Miral de Ansó. EL PIRINEO ARAGONÉS

El atrio de la iglesia San Pedro de Ansó volvió a oír este jueves, 16 de octubre de 2025, las dos palabras que, hace 650 años, pusieron fin a un largo ciclo de disputas en el Pirineo: “Pax Avant”. Con las manos unidas —como en 1375—, los representantes de los valles de Roncal (Navarra), Barétous (Pirineos Atlánticos, Francia) y Ansó (Aragón) rubricaron la voluntad de iniciar el expediente para que el Tratado de las Tres Vacas (o Tratado Pax Avant) sea inscrito en la Lista de Patrimonio Mundial de la UNESCO. La jornada combinó historia, liturgia cívica y una reivindicación muy clara: el valor universal de la palabra dada y la paz sostenida en el tiempo.

Desde primera hora, la villa se preparó para una ceremonia solemne. La recepción de autoridades se celebró en la ermita de Santa Bárbara, en la parte alta, con presencia de cargos de Aragón, Navarra y Nueva Aquitania, además de representantes de la Subdelegación del Gobierno en Huesca, la Diputación Provincial y la Comarca de la Jacetania. Las delegaciones acudieron con sus trajes de gala; la del Roncal, junto a su histórico estandarte, cuyo escudo —con el puente de tres arcos y la cabeza coronada del rey moro, el lebrel, el castillo y las tres torres— evoca la identidad y la historia bélica y señorial del valle. La comitiva descendió a pie hasta la plaza Domingo Miral para la foto de familia frente a la casa consistorial y, desde allí, a la parroquia de San Pedro, donde se leyó la sentencia arbitral de 1375 en español, euskera, bearnés y francés.

La alcaldesa de Ansó, Blanca Alfonso, abrió el acto con una intervención que fijó el marco conmemorativo —“650.º aniversario de la sentencia arbitral conocida como Tratado de las Tres Vacas”— y subrayó la naturaleza ejemplar del acuerdo: justicia vecinal, mediación ansotana y una paz renovada año tras año. Recordó que “ni el rey de Navarra ni el vizconde de Bearne” lograron resolver la disputa hasta que “se acudió a una tercera tierra”, Ansó, donde seis “hombres buenos”, presididos por el alcalde Sancho Gracia, dictaron una sentencia justa tras escuchar a las partes, delimitar el territorio y ordenar el uso de pastos y aguas. “Este gesto, más allá de lo material, simboliza la reconciliación, el respeto mutuo y la fuerza de la palabra dada”, dijo, enlazando el pasado con el presente y con la aspiración de que prospere la propuesta en la UNESCO.

En el mismo atrio, los firmantes suscribieron la declaración de inicio de trámites conforme a la Convención de Patrimonio Mundial, reivindicando el “valor universal excepcional” del Pax Avant, “símbolo del triunfo de la palabra y la concordia frente a la violencia”, y su condición —arguyeron— de tratado internacional en vigor más antiguo de Europa. La propuesta recalcó el carácter transfronterizo, la vigencia anual y la continuidad de un rito que ha atravesado “las edades Media, Moderna y Contemporánea”, con la Piedra de San Martín como hito de una cultura del acuerdo que sigue viva.

La música tradicional, a cargo de A Chaminera –Ángel Vergara y María José Menal (salterio, chiflo y tambor)–, hilvanó el ceremonial, y los niños de la escuela de Ansó entonaron Aqueras montañas (Aquellas montañas), himno pirenaico que habla de pertenencias comunes a ambos lados de la divisoria. Como colofón, una exhibición de manejo ganadero en el Camino de la Fuente recordó que el corazón del viejo conflicto estaba en la economía pastoril y en la administración de pastos y aguas de altura.

Firma del acuerdo por parte de las tres delegaciones de los valles de Asó, Roncal y Barétous. EL PIRINEO ARAGONÉS

“Esto es iniciar un camino”: las voces de los valles

Para Ansó, la jornada supuso “poner en valor el papel de los ansotanos, de los aragoneses, mediando en un conflicto tan difícil”. Alfonso insistió en que la firma “manifiesta la voluntad y el compromiso de iniciar” un procedimiento que deberá recalar en los gobiernos regionales —Aragón, Navarra y Nueva Aquitania— y, finalmente, en los Estados. A preguntas sobre la dimensión simbólica del gesto de hacerlo en Ansó, subrayó que “nos parecía muy importante que el papel de Ansó se pusiera de relieve en el sitio donde se firmó este acuerdo”.

Desde Barétous, el alcalde de Aramits, Jean-Françoise Casaux, habló de un día “muy bueno” de fraternidad y confianza: “Cosas como esta hay pocas en el mundo; es importante para la continuidad” de esta celebración, dijo, convencido de que los tres valles “van a hacer” todo lo necesario para que pueda impulsarse la candidatura. Recordó también que, al conocer la propuesta de Ansó para celebrar el 650.º aniversario en la iglesia de la localidad, enseguida dijo: “voy a venir”, enfatizando así el compromiso francés con este compromiso histórico.

Desde Roncal, la presidenta de la Junta roncalesa, Amparo Viñuales, destacó que el valle “ha mantenido [el tratado] todos los años” y que la mirada ahora es “hacer que esto trascienda más, a todo el mundo” a través de la UNESCO. Explicó que ya han existido contactos con el Gobierno de Navarra y que el expediente deberá canalizarse por el Ministerio competente en Madrid, con coordinación exterior: “Estamos en línea… para remar los tres [valles] en el mismo sentido”. A su juicio, la juventud del valle “sí valora” esta tradición, al señalar que cada 13 de julio, la comunidad “sube” a la Piedra de San Martín y vive la jornada como una fiesta identitaria.

Las tres representaciones simbolizando el Pax Avant. EL PIRINEO ARAGONÉS

Un rito que ha sobrevivido a guerras y fronteras

La sentencia arbitral de 1375, leída en la igleisa San Pedro, ordenó la facería transfronteriza y fijó el ritual anual del 13 de julio en la Piedra de San Martín (mojón 262): el derecho de pasto de Barétous y el tributo de tres vacas —de dos años, igual pelaje, dentaje y cornamenta, sin tacha— a favor del Roncal, con la confirmación solemne Pax Avant con las manos sobre la piedra. Aun cuando el pago hoy es simbólico (normalmente mediante cheque), se mantiene la revisión de las reses por un veterinario, metáfora de la literalidad y el respeto al texto original. La continuidad se mantuvo incluso en guerra: en 1793, impedida la cita, al día siguiente aparecieron tres vacas atadas en la plaza de Isaba, demostrando que la fe en la palabra común estaba por encima de coyunturas bélicas.

Patrimonio y gobernanza del Pirineo

El Tratado fue reconocido en 2011 como Bien de Interés Cultural Inmaterial por el Gobierno de Navarra y como Bien de Interés Internacional por la Comunidad de Trabajo de los Pirineos. La candidatura a la UNESCO pretende “darle la máxima actualización y difusión posible” a un patrimonio que se define tanto por el rito como por la gobernanza colaborativa que puso fin a la violencia pastoril medieval y que hoy se celebra como una pedagogía cívica transfronteriza. La lista de municipios implicados resume la dimensión coral del acuerdo: en Barétous, Arette, Lanne-en-Barétous, Montory, Sarrance, Aramits, Barcus y Esquiule; en Roncal, Burgui, Vidángoz, Garde, Roncal, Urzainqui, Isaba y Uztárroz; y la Villa de Ansó, como mediadora histórica y depositaria de la sentencia.

Al término del acto, esa pedagogía se vio y se escuchó: la canción, los trajes, el estandarte, las lenguas —francés, euskera, bearnés y español— y la firma conjunta, que no clausura nada, sino que abre un proceso largo y diplomático. Como resumió la alcaldesa de Ansó, se trata de “afirmar de nuevo” un pacto que, en rigor, se renueva cada julio en la muga, pero que este 650.º aniversario ha querido volver al lugar del origen para lanzar un mensaje contemporáneo: defender la paz en adelante.

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