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Esquema de las zonas afectadas por las obras en la variante de Sabiñánigo, en la autovía A-23. MITMA

El Ministerio de Transportes y Movilidad Sostenible ejecutará, desde las 8:00 horas de este jueves, 16 de octubre, nuevas fases de obra en el tramo Sabiñánigo Este–Sabiñánigo Oeste de la A-23 (Autovía Mudéjar), con afecciones al tráfico que se prolongarán, de forma prevista, hasta el 19 de diciembre. Los trabajos incluyen la conexión del nuevo tramo de autovía con el ya existente y la construcción de una nueva glorieta en la N-260A para mejorar la seguridad vial. La inversión del tramo asciende a 108,37 millones de euros (IVA incluido).

Las intervenciones se centran en dos ámbitos: por un lado, la conexión del nuevo tramo de la A-23 con la autovía en servicio y la ejecución de los ramales de acceso a una glorieta superior en la N-330; por otro, la sustitución de la actual intersección de la N-260A por una glorieta entre los kilómetros 516,5 y 516,6. Con el objetivo de proteger a trabajadores y usuarios, se establecen cortes localizados en los puntos de obra: entre los km 632,5 y 633 de la N-330; entre los km 413 y 415 de la A-23; y entre los km 516,5 y 516,6 de la N-260A.

Durante el periodo de afecciones, el tráfico de la N-330 y la A-23 en sentido Sabiñánigo-Jaca será canalizado a una sola calzada de la A-23 a la altura de la glorieta donde se actúa; en ese tramo se circulará en doble sentido hasta el transfer del km 415, donde la calzada volverá a un único sentido por carril. En sentido Jaca-Sabiñánigo se aplicará el mismo esquema. Los vehículos que no pueden circular por autovía (como tractores o bicicletas) deberán desviarse por Larrés y Borrés, desde el km 631,25 de la N-330 hasta reincorporarse en el km 633,5. En la N-260A, la circulación continuará inicialmente por su trazado habitual mientras se ejecutan zonas no interferentes y, después, se desviará temporalmente por la parte ya construida de la nueva glorieta, habilitada en doble sentido; todos los accesos y movimientos de la intersección permanecerán operativos durante toda la obra. La señalización específica indicará en todo momento los itinerarios alternativos.

Estas actuaciones forman parte del paquete de inversiones estatales en la red viaria de la provincia de Huesca. En fechas recientes se ha abierto al tráfico el tramo de la A-22 entre Siétamo y Huesca —que completa la autovía hasta Lérida— con 69 millones de euros de inversión; además, se ha licitado el mantenimiento del túnel de Somport por 28 millones, y avanzan otras obras como la rehabilitación del puente sobre el río Ara en la N-260A (Broto) o la mejora del ramal Aínsa-Graus entre la N-260 y la A-139 en Foradada del Toscar, informa el MITMA en una nota remitida a los medios.

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